Lunes, 12 de febrero de 2007
Diferencias al juzgar la Profec?a y al Profeta

Con el prop?sito de ser objetivos, juzgamos una profec?a considerando el contenido de las palabras para determinar si es falsa o verdadera. Del mismo modo, juzgamos a un Profeta por su calidad de vida, a fin de determinar si es falso o verdadero.
Un ejemplo claro, es el Profeta Balaam. Este Profeta comenz? su ministerio como un Profeta verdadero de Dios. Dio profec?as verdaderas inspiradas por el Esp?ritu del Se?or, y m?s a?n, la ?nica profec?a mesi?nica en el libro de N?meros fue dada por ?l (N?meros 24:15-24).
Balaam, era un hombre injusto en sus motivos de vida y curiosamente fue ?l mismo quien defini? lo que ocurri? con su persona cuando profetiz?: ?Dijo el var?n que oy? los dichos de Jehov?, y el que sabe la ciencia del Alt?simo, el que vio la visi?n del Omnipotente; CA?DO PERO ABIERTO LOS OJOS? (v.16).
Llama poderosamente la atenci?n que en medio de su profec?a mesi?nica, habla de s? mismo, definiendo su persona como alguien ?ca?do?, pero que a?n as? permanec?a con ?sus ojos espirituales abiertos?. Su don Prof?tico permanec?a intacto en ?l, ya que ?...irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios? (Romanos 11:29). Balaam comenz? su ministerio como un verdadero Profeta de Dios, pero termin? como un falso Profeta. Su condici?n de falso Profeta no tuvo nada que ver con lo que profetizaba, ya que su profec?a fue completamente verdadera. Lo que hizo que llegara a la condici?n de ?falso?, fue que su coraz?n se desvi? del amor a Dios y del prop?sito para lo cual el Se?or le hab?a levantado como Profeta.
La Palabra de Dios condena su actitud diciendo: ?...El cual am? el premio de la maldad? (2? Pedro 2:15-16).

La Palabra de Dios nos muestra dos grandes Profetas: SAMUEL y NAT?N.
En el primer libro de Samuel, en su cap?tulo 16, encontramos el momento en el cual el Profeta Samuel es enviado a la casa de Isa? para ungir como rey a uno de sus hijos. Los vers?culos 6 y 7 nos muestran algo de gran importancia, Samuel al ver a Eliab, se deja llevar por su apariencia creyendo que ?ste iba a ser el ungido de Dios como rey. En ese instante, Dios habla a Samuel: ?Yo no miro como lo hace el hombre, viendo su aspecto y apariencia; yo miro el coraz?n?.
El contexto de este relato, nos deja ver que el di?logo entre Dios y Samuel no fue externo, ni o?do por los presentes; fue un di?logo y un trato directo de Dios al coraz?n de Samuel. A?n en un Profeta tan importante de Israel como Samuel, ?Dios trata con el hombre para que no sea enga?ado por su propio coraz?n y entendimiento?. Si Samuel no hubiera sido sensible a la voz de Dios, habr?a permanecido en su error. Lo referido es de gran importancia, ya que estamos hablando de un Profeta del cual la misma Palabra dice: ?Y Samuel creci?, y Jehov? estaba con ?l, Y NO DEJ? CAER A TIERRA NINGUNA DE SUS PALABRAS? (1? Samuel 3:19).
En 2? Samuel 7:1-17 tenemos otro ejemplo: En esta ocasi?n entre David y el Profeta Nat?n. En los vers?culos 2 y 3, David le expresa a Nat?n su deseo de construir un templo al Se?or.
La respuesta del Profeta es: ?...Anda, y haz todo lo que est? en tu coraz?n, porque Jehov? est? contigo? (v.3). Al juzgar por esta palabra, deber?amos decir que Dios est? aprobando la construcci?n del templo por mano de David, pero el vers?culo 4, nos hace saber, que en aquella noche vino Palabra de Jehov? a Nat?n para David. En este pasaje, encontramos que Dios le dice a David por el Profeta Nat?n, que ?l no edificar?a la casa de Dios, sino un descendiente suyo, que por la Palabra sabemos, que ser?a su hijo Salom?n (vs. 12-14).
La construcci?n del templo por Salom?n se certifica en el primer libro de Reyes, cap?tulos 5 y 6.
Una vez m?s podemos observar como el coraz?n humano puede ser llevado por los sentimientos, y as? errar en cuanto a la perfecta voluntad de Dios. Estos grandes hombres de Dios, fueron librados del error, por ser ?sensibles? en todo tiempo a la voz de Dios.

Veamos un ?ltimo ejemplo, pero esta vez, del Nuevo Testamento:
En Hechos 21:10-11, el Profeta Agabo, da una profec?a con respecto a lo que le ocurrir?a a Pablo, diciendo: ?... Esto dice el Esp?ritu Santo: As? ATAR?N LOS JUD?OS en Jerusal?n al var?n de quien es este cinto, y le entregar?n en manos de los gentiles? (v.11).
Al leer los vers?culos siguientes, encontramos ?el total y absoluto? cumplimiento de esta profec?a sobre la vida de Pablo. Al ver con detalle el vers?culo 33 del mismo cap?tulo, se observa una ?diferencia? entre lo que profetiz? Agabo ?estrictamente hablando?, y lo que en verdad ocurri?.
?Entonces, llegando el tribuno, le prendi?, y le MANDO ATAR con dos cadenas, y pregunt? qui?n era y qu? hab?a hecho?.
Agabo dijo en el vers?culo 11 ?as? atar?n los jud?os?, y en el verso 33 leemos que fue el ?tribuno romano? quien le prendi? y le mand? atar con cadenas. Este incidente nos hace saber, que los jud?os echaron mano de Pablo, pero no fueron ellos quienes por as? decir, ?literalmente lo ataron?, sino que fueron en verdad los romanos. Esta m?nima diferencia en cuanto a lo profetizado por Agabo, no autoriza a nadie bajo ning?n punto de vista a desacreditar a Agabo como Profeta del Alt?simo, sin duda Agabo habl? Palabra verdadera de Dios.




Infalibilidad

La ense?anza que venimos analizando, nos muestra que no podemos adelantarnos en juzgar a alguien como ?falso Profeta? simplemente porque algo de lo que dijo no fuera absolutamente exacto. Podemos decir que dio una palabra inadecuada o incorrecta, pero no podemos hablar de la persona como falsa en s? misma, pues este tipo de juicio la descalificar?a como siervo de Dios.
Todos los siervos de Dios por ser mortales, son falibles. Jes?s es el ?nico hombre que fue y ser? por siempre infalible. Sin importar el ministerio o los a?os de experiencia, ?ninguno? puede alcanzar la posici?n de ?infalible?.
Es necesario notar que no s?lo los profetas pueden errar mal interpretando lo que Dios dice.
Todo siervo de Dios en cualquier ministerio puede fallar en alguna oportunidad al ministrar, sea en la predicaci?n, en la ense?anza, en un consejo, o al profetizar. El Esp?ritu Santo nos va dando revelaci?n progresiva de la Mente de Cristo, y en algunas ocasiones al intentar ministrar el puro consejo de Su mente, podemos fallar en su interpretaci?n y aplicaci?n. Es por ello que todos los ministros, sean o no profetas, deben estar dispuestos a admitir que son falibles.
Un Profeta puede equivocarse por ser inmaduro en o?r la voz de Dios, o usar de mucho celo con poca sabidur?a y unci?n, pero esto no prueba que el Profeta es falso.
Si vamos a establecer el juicio de un Profeta como verdadero o falso s?lo por lo acertado de sus palabras, entonces el mismo Profeta en un mismo culto, podr?a pasar muchas veces de verdadero a falso, y esto depender?a de lo acertado de sus profec?as. Si profetiza en forma adecuada a uno, ser?a verdadero; si lo hace inadecuadamente con el siguiente, ser?a falso.
Todo esto nos ense?a a ser muy cuidadosos con nuestras palabras y juicios, como as? tambi?n comprender cabalmente a diferenciar entre una ?profec?a falsa? y un ?Profeta falso?. Es hora de tener muy en alto el consejo de Dios al hablar de sus Profetas, cuando dice: ?No toqu?is, dijo, a mis ungidos, ni hag?is mal a mis Profetas? (1? Cr?nicas 16:22).

Publicado por restaurados @ 7:01  | Ense?anzas Biblicas
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios