Jueves, 15 de febrero de 2007
La Respuesta de Dios: ?Un Profeta!
Zacar?as y Elisabet pidieron a Dios un hijo, no un Profeta.
Dice la Escritura que Dios responde m?s all? de lo que pedimos o pensamos, y que nuestros pensamientos y caminos no son los de ?l. (Efesios 3:20; Isa?as 55:8).
Zacar?as y Elisabet seguramente fueron muy felices con la llegada de este hijo, pero Dios en sus designios estableci? que este hijo fuera m?s que la alegr?a de la respuesta a la oraci?n de unos ?viejos padres est?riles?. Este hijo ven?a con la misi?n de transformar toda la vida religiosa del pueblo de Israel. Dios les dio un hijo que ser?a odiado y rechazado por muchos ?amigos religiosos? de Zacar?as y Elisabet, que al igual que ellos eran de familia sacerdotal. Sin duda muchas veces sus corazones habr?n estado dolidos al ver como muchos de esos l?deres ?amigos? rechazaban a su hijo, aunque en verdad rechazaban al ?Profeta? que Dios hab?a levantado, y que denunciaba el pecado de esos religiosos en su propia cara.
De igual modo la Iglesia ha estado orando, ayunando, sirviendo, y esperando ver el fruto de su esfuerzo y trabajo. Dios est? respondiendo a la oraci?n de Su Iglesia, como ?l quiere y no, como la Iglesia espera.
El Se?or dice: ?...Para que haya fruto visible debo enviar profetas...?.
A mucho sector de l?deres de la Iglesia no le agrada ?la funci?n espiritual de este hijo que recibi? de Dios, como respuesta a su oraci?n?.
Estos l?deres, no est?n dispuestos a aceptar la autoridad, la reprensi?n y la palabra de estos Profetas que son enviados a destruir todo lo que conlleva la religi?n organizada sin vida, que no ha dado fruto ya que por su pecado se ha vuelto est?ril en la sociedad actual. Estos Profetas producen en sus organizaciones situaciones muy dif?ciles de manejar, y todo comienza a desmoronarse dentro de ellas, ya que est?n ?perdiendo el control?, de lo que antes dominaban con efectividad.
Estos Profetas siguen realizando la misma tarea que el profeta Jerem?as: ?...Para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar? (Jerem?as 1:10). El Profeta enviado por Dios, no puede edificar y plantar, hasta que haya realizado cuatro acciones que destruyan todo lo que no ha sido edificado por la voz de Dios en su pueblo. Juan el Bautista, realiz? esta obra de destrucci?n de toda la apariencia e hipocres?a, religiosidad vac?a, y piedad falsa, que exist?a en los l?deres religiosos de su tiempo. As? tambi?n la compa??a de profetas que Dios est? levantando en este tiempo, realiza la obra de desenmascarar toda falsedad, hipocres?a y religiosidad vac?a de los l?deres de este tiempo.
Muchos de estos l?deres no comprenden que la llegada de los Profetas, son nada m?s ni nada menos que la respuesta a sus propias oraciones de ver fruto en la obra. Les est? sucediendo al igual que Zacar?as que no crey? al anuncio del ?ngel, y qued? mudo. Estos hombres han quedado como ?mudos espirituales?, sin revelaci?n, sin palabra ungida de Dios, sin visi?n venida de lo alto. S?lo trabajan y se esfuerzan por mantener la estructura, a fin de que no caiga para no perder su posici?n de liderazgo.




El Profeta y el Ungido

La llegada de Juan el Bautista, el Profeta, trajo como resultado la aparici?n del ungido de Dios, Jesucristo. Fue Juan, quien enviado por Dios trabajo como el precursor, y aquel responsable de preparar el camino para la llegada del ungido, el Mes?as, Cristo. (Lucas 1:76-79, 3:3-9).
El d?a de hoy, la llegada y el levantamiento del ministerio prof?tico prepara el camino del Se?or, a fin de que la Iglesia est? lista y radiante para ?l en el d?a del arrebatamiento. En el tiempo presente el ministerio prof?tico es precursor de la llegada del ?var?n perfecto?, o sea la preparaci?n de un pueblo bien dispuesto para recibir al Se?or. Es imperioso que la Iglesia llegue a ser ?un var?n perfecto? (Efesios 4:13), ?El Cuerpo de Cristo?, ?El Ungido?.
La unci?n no puede venir a la Iglesia sin que antes se levanten los Profetas para preparar la misma como ?un pueblo bien dispuesto?, a fin de que sea una vasija sana para poder recibir, contener y derramar esa unci?n, sobre la faz de la tierra.
Luego de que la Iglesia recibe ?con gozo? la llegada del ministerio prof?tico, viene como consecuencia lo mismo que le sucedi? a Zacar?as con el nacimiento de Juan: ?...Y Zacar?as su padre fue LLENO DEL ESP?RITU SANTO Y PROFETIZ?, diciendo...? (Lucas 1:67). La Iglesia es llena del Esp?ritu Santo y habla la ungida Palabra de Dios.
Esto mismo sucedi? con nuestro Se?or. Cristo es ?El Ungido?, ?El Mes?as?, ?El Var?n Perfecto?, ?El Mayor?, ?Emanuel?, ?La Cabeza del Cuerpo que es la Iglesia?, etc. Aunque todo esto y mucho m?s es cierto acerca de ?l, la Escritura nos hace saber que Cristo como ?el Mayor?, se SOMETI? a Juan ?el Menor?.
En Mateo 3:13-17, vemos a Jes?s que se acerca a Juan para ser bautizado por ?l. Juan teniendo plena comprensi?n del ?principio espiritual?, que la Palabra establece al decir: ?y sin discusi?n alguna, el menor es bendecido por el mayor? (Hebreos 7:7), se le opone sabiendo que era necesario que ?l como ?el Menor?, fuera bautizado por Jes?s ?el Mayor?, con el bautismo que s?lo ?l pod?a dar: ?el Esp?ritu Santo?. Ante la insistencia de Jes?s a fin de identificarse con el hombre pecador, y que de ese modo se cumpliera toda justicia, es que Juan accede. Hasta ese momento Jes?s no hab?a hecho ninguna se?al ni milagro. S?lo despu?s de ser bautizado por Juan, someti?ndose voluntariamente al menor, es que recibe la unci?n del Esp?ritu Santo sobre ?l.
En ese instante, se abrieron los cielos, descendi? el Esp?ritu sobre Jes?s, y se oy? la voz del Padre como respuesta a la complacencia en Su Hijo.
La Iglesia es el Cuerpo de Cristo, el Ungido. Cristo es ?el Var?n Perfecto?, que siendo el mayor se someti? al menor. La Iglesia, al ser el ?Cuerpo de Cristo?, tiene la responsabilidad de poder llegar a la estatura del ?var?n perfecto?, para ello es imprescindible que realice los mismos pasos de ?su cabeza, Jesucristo?. Debe someterse con gozo ?al menor? o sea, al ministerio prof?tico que Dios est? levantando, de tal manera que est? habilitada por Dios a recibir la unci?n para la conquista del mundo que est? a su alrededor.
Si la Iglesia, y sobre todo los l?deres que son los responsables de las decisiones de la misma, no se someten ?al menor?, al ministerio prof?tico, se estar? privando de la unci?n que el Se?or tiene preparada para ella en estos ?ltimos tiempos.
Dios desea darle lo mismo que le dio a Su Hijo Jes?s: Cielos abiertos, el Esp?ritu Santo descendiendo con poder sobre ella para permanecer, y la clara voz del Padre en toda obra a fin de que sea triunfante y victoriosa como Jesucristo. (Mateo 3:16-17; Juan 1:33).
Dios no ha cambiado; El no hace ning?n tipo de acepci?n de personas. Desea bendecir a su pueblo con las m?s grandes y variadas bendiciones; sus planes para con nosotros son grandes y de gran estima. El Se?or espera de cada uno, la respuesta correcta en fe y obediencia a lo que nos da a conocer por su Esp?ritu. El arrebatar o no, la bendici?n de la que nos ha hablado personalmente, y a la Iglesia como Cuerpo, depende enteramente de nosotros.
Este es el tiempo y la hora del Esp?ritu, por lo tanto, es necesario que andemos diligentemente detr?s del Se?or, a fin de no rechazar la dulce y quieta voz de Su Esp?ritu. Estos ?ltimos tiempos de la Gracia, nos inspiran a caminar bajo una sola voz y direcci?n, la que nos llega por medio del Esp?ritu Santo. Dios ha determinado para su pueblo tiempos de gloria; la fuerza y potencia de esa gloria, depender? enteramente del coraz?n y la actitud de cada uno de aquellos que conformamos el Cuerpo de Cristo, la Iglesia.
" Sin profec?a el pueblo se desenfrena;
mas el que guarda la ley es bienaventurado".
(Proverbios 29:18)

Publicado por restaurados @ 7:14  | Ense?anzas Biblicas
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