sábado, 17 de febrero de 2007
Características y Funciones del Oficio del Profeta



1) MINISTERIO DE FUNDAMENTO (Efesios 2:20):
Los profetas junto con los apóstoles son los encargados de poner el fundamento correcto, el cual es Cristo. Ellos “NO SON” el fundamento, sino que “colocan” el fundamento, trayendo a los creyentes la verdadera comprensión de la persona de Cristo.
Es por la autoridad recibida del manto de Cristo, que los profetas han sido llamados a poner el fundamento adecuado de la iglesia. Entre sus funciones no puede haber una más importante que ésta, ya que una iglesia basada en la verdad de la Palabra revelada por el Espíritu, es una iglesia que alcanza una mayor dimensión y autoridad sobre la faz de la tierra.



2) PERFECCIONAR A LOS SANTOS (Efesios 4:12):
Esta es la obra integral que el ministerio profético realiza con los otros cuatro ministerios. “Perfeccionar” tiene que ver con: Adecuar, preparar, entrenar, calificar plenamente para el servicio. La idea original de la palabra tiene dos acepciones:
a) Recuperar la integridad, como ocurre con un hueso fracturado que se vuelve a soldar por la colocación de un yeso.
b) Hallar la función de un miembro como tal.



3) TENER AUTORIDAD DE GOBIERNO SOBRE POTESTADES DEMONÍACAS Y SOBRE LA IGLESIA DE CRISTO (Jeremías 1:10):
El ministerio profético ha sido dotado por Dios de una autoridad especial que abarca la tierra (naciones) y las esferas celestiales (reinos).
Muchas veces la guerra es contra las cosas de la carne que luchan contra el Espíritu; pero otras, debe ser contra espíritus demoníacos que gobiernan en las regiones celestes.
Las primeras cuatro acciones mencionadas en el versículo tienen que ver con aquello que está errado, torcido, contrario a la voluntad y Señorío de Cristo.
Sin ejercer estas primeras cuatro acciones no se podrían ejercer las últimas dos, que tienen que ver con todo aquello proveniente del Espíritu Santo y que está basado en la persona de Jesucristo.
Esta faceta del ministerio profético, en ocasiones no es bien recibida por el cuerpo de Cristo debido a que todas las estructuras religiosas y deterioradas de la iglesia se ven afectadas. Hay formas y métodos dentro de la iglesia que posiblemente alguna vez fueron útiles, pero que hoy se han transformado en tradiciones y legalismos que impiden el fluir del Espíritu Santo.
La Biblia dice en Hebreos 8 versículo 13: “…y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer”. No es posible mantener tradiciones y estructuras que son contrarias al Espíritu de Dios. Es necesario vivir en “novedad de vida” permanente, como lo dice 2ª Corintios 5:17: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”.
La palabra “nuevas” en su original griego, tiene que ver con: no usado, fresco, novedoso. La palabra designa lo nuevo en cuanto a la forma o calidad, más bien que nuevo en relación con el tiempo.
Es por esto que el profeta ha recibido de Dios la autoridad de arrancar, destruir, arruinar y derribar todo lo que en la iglesia está luchando contra la acción del Espíritu, aquello que está viejo y necesita desaparecer. Esas cosas son las que se han transformado en la base errónea de sustentación de la iglesia.
Sólo cuando todo esto es deshecho por la autoridad profética, es posible establecer el único fundamento que nunca debió haberse quitado: Cristo. A partir de allí es que la iglesia puede “estar en Cristo” para disfrutar de la novedad de vida que trae el Espíritu Santo y Su gobierno.



4) TRAER REVELACIÓN (Amós 3:7; Efesios 3:5):
Es tal el agrado que el Señor tiene de sus siervos los profetas, que la Biblia declara que Él no hace nada sin revelárselo primeramente a ellos.
La revelación tiene dos aspectos:
a) Dar a conocer los planes y propósitos de Dios para una persona, familia, congregación, pueblo o nación.
b) Traer un entendimiento especial de las Escrituras para la comprensión de la Iglesia.
Ambos aspectos están interrelacionados y el uno sin el otro no puede subsistir. A los creyentes muchas veces les gusta saber los planes y propósitos que Dios tiene con ellos, pero por no haber una clara comprensión de las Escrituras se toman caminos errados para que esa voluntad de Dios se cumpla.
El Señor nunca cumple una palabra profética específica a través de procedimientos contrarios a las Escrituras.



5) MOVERSE EN LOS DONES ESPIRITUALES:
El don de profecía está implícito en el ministerio profético, por lo cual a través de un profeta hay edificación, exhortación y consolación.
Pero también es habitual ver otros dones espirituales a través del ministerio profético como: palabra de sabiduría, palabra de ciencia, don de fe, dones de sanidades, etc.



6) CONFIRMACIÓN PROFÉTICA (Hechos 15:32):
Confirmar significa: Hacer apoyar sobre, fortalecer, establecer.
Cuando un profeta ministra, los creyentes se sentirán firmes, constantes, creciendo en la obra del Señor (1ª Corintios 15:58).
Uno de los resultados de la confirmación es que los creyentes son establecidos en la fe, en su creencia firme en el Señor y su doctrina.
Por otro lado, la confirmación despeja las dudas, el doble ánimo, etc.
Por último, la confirmación tiene que ver con el establecimiento de más de un testimonio del Señor acerca de sus planes y propósitos.



7) PREDECIR EL FUTURO (Hechos 11:28; 21:10-11, 33):
Esta es la faceta de “vidente” (RO'EH) del profeta, ya que puede “ver” el futuro de algo o alguien por revelación del Espíritu Santo.



8) PREPARAR UN PUEBLO BIEN DISPUESTO PARA EL SEÑOR (Lucas 1:13-17):
El ministerio profético prepara a la Iglesia para su encuentro con el Señor, denunciando el pecado, proclamando la justicia, trayendo restauración y verdadera conversión.
Así como Juan el Bautista preparó el camino para la venida de Jesús, Dios está levantando una compañía de profetas para preparar el camino de la segunda venida del Rey de Reyes y Señor de Señores.



9) IMPARTICIÓN PROFÉTICA (1ª Timoteo 1:18; 4:14; Romanos 1:11):
La palabra impartir está referida a “dar, compartir, conceder”.
El ministerio profético, por la unción recibida, tiene la capacidad de impartir dones y unciones al pueblo de Dios para confirmar a los santos en su tarea y función dentro del cuerpo.
Esta impartición es hecha a través de la imposición de manos y las profecías.



10) ACTIVACIÓN PROFÉTICA (Ezequiel 37:10; Hechos 13:1-3):
El profeta tiene la unción de ministrar el soplo sobrenatural del Espíritu Santo a los dones y ministerios de los creyentes, como así también vida del Espíritu a todo el cuerpo de Cristo.
Por el ministerio profético, la Iglesia toma su verdadero lugar y su correcta posición para implantar el Reino de los cielos en la tierra.
Por otra parte, el ministerio profético activa los dones ministeriales en el cuerpo de Cristo y los envía a realizar su labor.
En importante destacar que la imposición de manos es hecha por un Presbiterio, esto es, un cuerpo de ancianos, de hombres maduros, cuyas características son la dignidad, sabiduría y madurez.

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