mi?rcoles, 28 de febrero de 2007

Por el Apóstol Rony Chaves

La Restauración de los Muros de Jerusalén

“Entonces se levantó el sumo sacerdote Eliasib con sus hermanos los sacerdotes, y edificaron la puerta de las Ovejas. Ellos arreglaron y levantaron sus puertas hasta la torre de Hamea y edificaron la torre de Hananeel . Junto a ellos edificaron los varones de Jericó, y luego edificó.”
Nehemías 3:1-2

No todos los hombres tienen la habilidad de unir pueblos y líderes. El oficio del apóstol está dotado de esta gracia por Dios.

Nehemías, tipo apostólico, nos muestra la operación del Espíritu para unir el liderazgo de un territorio o ciudad.

Es obvio que la “Estrategia Apostólica” es la Reconstrucción en “Unidad”.

Nehemías motivó a los judíos y a su liderazgo para reconstruir las murallas por tramos y por familias. Su llamado y ministerio unió a todos, desde el sumo sacerdote, los sacerdotes levitas, los príncipes hasta el pueblo para reconstruir. Aleluya.

El liderazgo autorizado de Nehemías involucró a todos, aún a los gobernadores, a los plateros y a los perfumeros. La unción los envolvió a todos.
La tarea restaurativa de las murallas por los líderes de familias en Jerusalén nos da una vislumbre de lo que será reedificado en la Iglesia del cual la ciudad era símbolo.

El poder apostólico figurado de Nehemías provocará un trabajo en unidad del liderazgo, esto traerá restauración en diversas áreas del ministerio de la Iglesia.
Las puertas que fueron restauradas hablan de esas verdades o áreas del trabajo de la Iglesia, que será restablecidas al moverse y fluir la unción apostólica en este tiempo final.

Veamos:

1. La Puerta de las Ovejas
2. La Puerta del Pescado
3. La Puerta Vieja
4. La Puerta del Valle
5. La Puerta del Muladar
6. La Puerta de los Caballos
7. La Puerta de la Fuente
8. La Puerta de las Aguas
9. La Puerta del Juicio
10. La Puerta Oriental
11. La Puerta de Efraín
12. La Puerta de la Cárcel.

El poder apostólico trae restauración del trabajo de reconstrucción de los muros. Estos muros son obviamente la protección contra el enemigo.

Las murallas de Jerusalén, resguardaban a la ciudad y su gente de los ladrones, de los saqueadores y homicidas.

Los muros y puertas quemadas implicaban desprotección y vergonzosamente falta de control y autoridad. Era en las puerta donde los ancianos de Israel se ubicaban para juzgar quien entraba o salía. Desde allí se ejercía autoridad y control económico, militar y migratorio.

Muros y puertas quemadas establecían una verdad natural: Jerusalén no tenía cobertura y estaba expuesta al ataque de sus enemigos.

Pero también establecía una verdad espiritual, Jerusalén quedaba abierta a la penetración espiritual de sus adversarios, siendo ésta tipo de la Iglesia. Esto solo nos muestra la desprotección en que queda el pueblo de Dios si sus muros están destruidos y sus puertas quemadas.

Estos muros son espiritualmente hablando los ministerios de intercesión en unidad. Las murallas de la ciudad representan al Ministerio de la oración intercesora de la Iglesia. Si la oración no está levantada, el enemigo, es decir, los demonios, entran y saquean la ciudad.

El poder apostólico y profético que Dios está levantando en el Cuerpo de Cristo, está desatando en éste la unción guerrera, es la constructora de la muralla de oración que necesitamos contra los poderes demoníacos.

Dios dijo que él sería nuestro muro de protección, y esto se cumple a través del levantamiento del espíritu de oración y la oración en la Iglesia. Apóstoles y Profetas son edificadores de la oración y del ministerio de Intercesión en la Casa de Dios.


“Y yo seré para ella, dice Jehová, muro de fuego en derredor y para gloria estaré en medio de ella”
Zacarías 2:5


La Oración: Bastión en la Edificación

“Oye, oh Dios nuestro, que somos objeto de su menosprecio, y vuelve el baldón de ellos sobre su cabeza y entrégalos por despojo en la tierra de su cautiverio. No cubras su iniquidad, ni su pecado sea borrado delante de ti, porque se airaron contra los que edificaban.”
Nehemías 4:4-5

La restauración por tramos y familias de los muros de Jerusalén, enfureció a Sambalat y Tobías. Ellos hicieron escarnio de los judíos edificadores, pero estos oraron a Dios y continuaron su labor.

“Edificaron, pues, el muro, y toda la muralla fue terminada hasta la mitad de la altura, porque el pueblo tuvo ánimo para trabajar.”
Nehemías 4:6

Satanás sabe cuándo es un buen momento para atacar el proceso avanzado de edificación. Por eso la unción apostólica tipificada en el liderazgo de Nehemías, operó para levantar el ánimo, para traer estrategias de batalla ante el ataque enemigo.

“Pero aconteció que oyendo Sambalat y Tobías, y los árabes, los amonitas y los de Asdod, que los muros de Jerusalén eran reparados, porque ya los portillos comenzaban a ser cerrados, se encolerizaron mucho; y conspiraron todos a una para venir a atacar a Jerusalén y hacerle daño.”
Nehemías 4:7-8

Ante los ataques del enemigo, la respuesta es velar y orar, esto es, poner guarda. La oración ferviente y continua es el arma contra el opositor en tiempos de reedificación.

“Entonces oramos a nuestro Dios, y por causa de ellos, pusimos guarda contra ellos de día y de noche.”
Nehemías 4:9

El ataque debilitó a los acarreadores y otros judíos desanimaban con palabras negativas de derrota total.

La estrategia divina fluyó en Nehemías. Su labor apostólica consistió en repartir el trabajo de la reedificación y en distribuir la tarea de defensa de la construcción.

La labor de los apóstoles del Tercer Milenio será semejante a la de Nehemías. Ellos deben repartir el trabajo de reedificación y organizar la tarea de defensa a través de una intercesión efectiva.

“Entonces por las partes bajas del lugar, detrás del muro, y en los sitios abiertos, puse al pueblo por familias, con sus espadas, con sus lanzas y con sus arcos.”
Nehemías 4:13

Es interesante que en esta enorme tarea reconstructora de Nehemías, a la cual definamos como tarea misionera o apostólica, notamos características importantísimas que anuncian simbólicamente lo que vendrá a la Iglesia en esta Hora de Reforma Apostólica. Apóstoles están siendo liberados a trabajar en el Cuerpo de Cristo con poderes de organización. Estas características que definen a un Apóstol-Edificador podemos resumirlas así:

1. Tienen poderes de organización para la edificación
2. Infunden ánimo en la batalla
3. Establecen estrategias de defensa en la guerra.
4. Son constructores
5. Son restauradores
6. Son reedificadores
7. Son visionarios
8. Son siervos de unidad
9. Trabajan corporativamente
10. Tienen experiencias profundas con Dios
11. Son llamados y enviados por Jehová
12. Son proféticos y operan por el Espíritu
13. Introducen el mover profético en la ciudad
14. Traen cambios y reformas a la nación
15. Destruyen la oposición y a los adversarios
16. Traen la visión del Señor al pueblo. Amén.

Lo Profético en la Reedificación

Los libros de restauración nos presentan una verdad muy clara: en la restauración son necesarios los apóstoles pero también los profetas.
Nehemías, quien se nos ha presentado como un profeta de Israel, en verdad, realizó una tarea más propia de un apóstol. Pero es él mismo, el que nos despierta a una realidad, en medio de la reconstrucción necesitamos dirección profética.

“Desde aquel día la mitad de mis siervos trabajaban en la obra, y la otra mitad tenía lanzas, escudos, arcos y corazas; y detrás de ellos estaban los jefes de toda la casa de Judá.
Los que edificaban en el muro, los que acarreaban, y los que cargaban, con una mano trabajaban en la obra, y en la otra tenían la espada.

Porque los que edificaban, cada uno tenía su espada ceñida a sus lomos, y así edificaba; y el que tocaba trompeta estaba junto a mí.

Y dije a los nobles, y a los oficiales y al resto del pueblo: La obra es grande y extensa, y nosotros estamos apartados en el muro, lejos unos de otros.

En el lugar donde oyereis el sonido de la trompeta, reuníos allí con nosotros, nuestro Dios peleará por nosotros.”
Nehemías 4:16-20

En la ardua tarea de reedificación, todo el pueblo estaba entregado y alerta. La voz profética simbolizada en el sonido de las trompetas era su gloriosa defensa.

En la tarea de la Nueva Generación en este Tercer Milenio; apóstoles y profetas son necesarios para llevarnos al final de la reconstrucción. Así sea. Gloria a Dios.


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