domingo, 04 de marzo de 2007
PRIMER PASO: Manipula las personas para recibir reconocimiento.

Comienza cuando se siembra la semilla del descontento en una herida y se guarda. Absalón tenía una herida de rechazo, el rey lo había desplazado, habiendo sido un posible sucesor al reino. En todos esos años, él se ha estado preguntando: "¿Qué hago? Tengo que restablecer mis relaciones con el rey..." Por
eso manipuló a Joab. Aparentemente arregló las cosas con su padre, lo reconoció como rey, se sometió a él y prometió
servirle. Pero, inmediatamente después, comenzó a obrar con espíritu de rebeldía: maniobró y manipuló a las personas para recibir reconocimiento.
Los cincuenta hombres con carros y caballos pregonaban al paso de Absalón: "Viene Absalon, viene el hijo del rey". Este buscaba la autopromoción. Buscaba lo suyo, no buscaba levantar a David sino su propia gloria. En Filipenses 2:20-21, Pablo dice: "...todos buscan lo suyo propio, lo que no es de Cristo Jesús...". Están promocionando su ministerio, están buscando su lugar y declarando su validez. Todo esto proviene de un espíritu independiente. Es causado por el que dice: "Yo lo haré...", "Yo voy a hacer tal cosa...". De esta manera, la persona pierde el deseo de servir. Cuando manipula para que se le reconozca, es porque ha perdido el deseo de servir al Cuerpo de Cristo.
Absalón en ningún momento demostró un deseo de servir, sino que empezó a buscar levantarse a sí mismo. No coopera en equipo, prevalece en él un espíritu independiente. Ya no integra las reuniones de equipo, pues con toda seguridad comienza a moverse en él un deseo de reconocimiento personal. Uno que no puede trabajar en equipo y tiene un espíritu independiente, está en peligro. Le falta un corazón de siervo y quiere ser reconocido.
Cierta persona busca al doctor Albert Schweitzer, misionero por muchos años en Africa. Cierto día encontró a este reconocido hombre, trabajando con una carretilla en la construcción de un camino junto a otros hermanos africanos. El hombre sorprendido le preguntó: "¿Pero, cómo es posible que Ud, señor Schweitzer, esté haciendo este trabajo?". El misionero le respondió: "Pues es muy fácil, se llena con tierra la carretilla y luego de levantarla se la empuja para hacerla andar". Este hombre imaginaba encontrar a un gran hombre siendo servido por los africanos, al estilo de las películas de safaris, aireándose con palmas y recostado en una hamaca. Pero no, estaba sirviendo junto a sus hermanos. Dios no nos salvó para ser una sensación, nos salvó para ser siervos.
Los líderes más nuevos son los más propensos a sentir estas cosas, a ser el blanco del ataque de Satanás. Porque de esta forma se puede destruir la obra a través de ellos y cualquier ministerio que ellos levanten después. También será destruida por el fruto que van a segar.
Hay muchos jóvenes ministros que están seguros que Dios los ha levantado para ser una sensación, pero se equivocan, Dios los ha levantado para ser siervos. Cuando se pierde el espíritu de servicio, entonces se pierde todo lo que se puede ofrecer a la iglesia de Jesucristo. En Mateo 20:27, Jesús dice: "El que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo".
A todos nos gustan los dones ministeriales y los títulos. Todos preferimos los dones que se ven, que se usan. Queremos reconocimiento y muchos buscan funcionar con estos dones ministeriales, pero pocos sienten el llamado a servir fregando el suelo. En Romanos 12:6-8 se mencionan los dones de servir y de dar con liberalidad. Cuando Dios vea la fidelidad en estos dones de servicio con seguridad va a levantarte a dones ministeriales, pues jamás Dios toma a alguien de la nada y lo establece como un apóstol. Dios toma a una persona y ve que tipo de espíritu tiene. ¿Puede servir? ¿Tiene deseos de servir? Si es así, el Señor lo va a ir levantando, aunque él ni siquiera se de cuenta de lo que Dios está haciendo. Hasta que no podamos ser fieles en los dones de servicio, demostrando el corazón de siervo, Dios no nos va a levantar a ser rey.
Cada ministerio que Dios levanta necesita sus servidores. Moisés tuvo su Josué. Durante la vida de Moisés, nadie hablaba de Josué, sólo se hablaba de Moisés; sin embargo Josué estaba a su lado continuamente. En ningún momento Josué intentó buscar lo suyo, él tenía corazón de siervo, y Dios lo había levantado para servir a Moisés en este período de su vida. Moisés murió y el manto del liderazgo cayó sobre Josué, porque había sido fiel durante los cuarenta años en el desierto.
Lo mismo ocurrió con Elías, el gran profeta, ejerciendo dones ministeriales y de milagros. Pero allí, a su lado, encontramos a otro del cual no se dice mucho. Eliseo sirvió a Elías hasta que el Señor se lo llevó. ¿Quién quedó con su manto?, Eliseo. ¿Quién partió las aguas del río Jordán? Eliseo. Y, ¿quién hizo el doble de milagros que hizo Elías? Eliseo. Porque aprendió a servir al que Dios había levantado sobre él.
Pablo tenía a Timoteo, que le servía por donde él iba. Aún cuando todos le abandonaron, Timoteo quedó fiel a su lado. Más tarde, Dios levantó a Timoteo como obispo de Efeso porque había aprendido a servir.
Hay ministerios que no funcionan sin "Timoteos". No perdamos nuestro corazón de siervo. Apoyemos a los pastores, sirviendo y levantando otros ministerios en los cuales Dios nos pone como colaboradores. Cada hombre de Dios necesita de estos dones de servicio. Entonces el manto de doble unción caerá sobre el que sirve.
Alguien con el espíritu de Absalón no puede funcionar así, siempre busca promocionar su propia visión y menospreciar la visión de otros. Cuando le toca predicar, usualmente presenta una nueva revelación o un nuevo tema. Si la iglesia está tratando el tema de la autoridad u otro, de repente se levanta y dice: "Anoche orando, de pronto tuve una visión y Dios me dijo lo que la iglesia necesita ahora: Santidad y oración, ya bastante se ha hablado sobre el tema de la autoridad. Santidad y oración, es lo que se necesita. Generalmente, esas personas están funcionando con un espíritu de Absalón. Dios da la visión del ministerio al líder, éste presenta la visión a la iglesia, y los que ayudan están para apoyar esa visión. Con esto no estamos hablando de un discipulado dictatorial. "Aquí está el rey, y vosotros los peones ahí abajo". No es eso, sino que es la forma que Dios ha establecido para que su cuerpo funcione. Pero éstos, que están funcionando en el espíritu de Absalón, siempre quieren promocionar lo suyo para que se diga: "¡Vaya, él si que predicó algo distinto! ¡El si que tiene nueva revelación! Lástima que los otros pastores no predican así".

SEGUNDO PASO: Maniobrar para recibir la alabanza de los hombres

"Se levantaba Absalón de mañana (era bien espiritual), y se ponía junto al camino". Entonces Absalón le decía:

- "Mira, tus palabras son buenas y justas, más no tienes quien te oiga de parte del rey. ¡Quién me pusiera por juez sobre la tierra!".

De esta manera los que le escuchaban decían:

- "¿Tú me harías justicia?".

- "¡Claro hombre, yo te haría justicia si fuese un juez!".

- "¡Oh, que maravilla, voy a orar a ver si Dios te levanta a ti!".

Allí ya se maniobró para recibir la admiración y la alabanza de otros. Aquí ya comienza a entrar un espíritu de actor, ya todo es actuación, todo es espectáculo. Ya no es tanto la oración para recibir la unción que Dios da, sino más bien, ¿Qué puedo hacer? ¿Cómo puedo comportarme? ¿Qué tema puedo tocar para que otros me digan: "que bien lo hiciste"?
todo lo que hace es para que otros lo alaben. Su motivación es el aplauso de los hombres.
Ahora, ¿por qué quieren ser reconocidos? Usualmente quieren ser reconocidos por el pastor o por todo el liderazgo, para que todos digan "que bien lo hiciste". Pero si el liderazgo no lo reconoce no le importa, buscará a cualquiera para que lo reconozca. "Tienes una buena causa, yo quiero ayudarte". Un servidor leal a Jesucristo, por el contrario, no solo no quiere ser visto sino que no le importa.

TERCER PASO: Actitud de orgullo espiritual.

A causa de haber oído las alabanzas del pueblo de Dios hacia su persona, comienza a crecer en su pecho el orgullo espiritual. Comienza a decirse a si mismo:

"Por fin la gente se está dando cuenta de mis habilidades y de que se dirigir".

Y todo esto termina como en el caso de Absalón:

"Yo debería ser el líder".

El orgullo espiritual lo comienza a inflar, y pronto lo que sale de su boca es:

"Si soy tan ungido, y el Señor me usa tanto, ¡quien me pusiera como juez!". "Dios levántame, es tiempo ya de jubilar al otro. Levántame como líder!".
Este orgullo espiritual generalmente lleva a presentar sus ideas y proyectos al liderazgo. Como este no las recibe dice:

"¿Qué pasa con el liderazgo y con su discernimiento espiritual? ¿Qué pasa? ¿Ya no pueden percibir cuándo las cosas son de Dios y cuándo no lo son?".
Esto es orgullo espiritual.

CUARTO PASO: Cuestionar y poner en tela de juicio la autoridad y la espiritualidad de los líderes.

Ya que no ha sido aceptada su propuesta y sus ideas, o siente que lo están poniendo a un lado, entonces empieza a cuestionar la autoridad espiritual de los líderes. Esto sucede especialmente con personas cuyas ideas han sido útiles en su momento. Al quedar ofendido, comienza a buscar personas que estén de acuerdo y que apoyen lo que él siente.
Absalón comenzó a minar la confianza en el rey. "El rey no quiere oírte", "está siempre ocupado", "él no está orando", "no tiene discernimiento espiritual", "si tu vas al rey, él te va a enviar por allí nomás, pero yo....yo te escucho porque te amo".
Y si esto progresa, llegamos al quinto paso.

QUINTO PASO: Crítica contra el liderazgo.

Ya es algo externo, ya empieza a criticar abiertamente. El
hombre o la mujer que ha llegado a este punto empieza a usar tanto sus propias ideas como el criterio sobre el cual juzgar las decisiones del liderazgo. Esto lleva a un espíritu crítico. La crítica es una de las cosas más destructivas que puede existir, ya que mina la confianza más rápido que cualquier otra cosa. Si te vuelves una persona crítica, te aseguro que dentro de un tiempo no tendrás amigos, porque a cada uno de ellos, le criticarás la conducta del otro. Proverbios 16:18 dice: "El perverso siembra la contienda".
El que se interesa en las heridas de otros para usarlas a su favor, está manipulando a la gente para su propio beneficio. El que está funcionando en este espíritu absalónico va por la iglesia buscando personas heridas, los que en alguna circunstancia no han estado del todo de acuerdo con el pastor o el liderazgo.
Las busca y las encuentra, porque todo pastor y liderazgo tienen fallas o cometen errores. Pero el que se interesa en las heridas de otros para usarlos y no para salvarlos, no es de un espíritu correcto.
Esto no implica que el pastor y el liderazgo estén exentos de corrección. Por el contrario, deben estar abiertos a ideas o a personas que no han entendido muy bien lo que se hace o que han pasado por algún mal entendido.
Pero si a cada cosa que el liderazgo hace, tú estás diciendo: "Yo no lo haría así, yo lo haría de otra manera", entonces cuídate.

SEXTO PASO: Espíritu competitivo.

Toma las decisiones del liderazgo y las distorsiona, presentándolas a sus seguidores. Generalmente es una verdad a medias. Manipula la verdad como a él le conviene, para comenzar una competencia entre él y el liderazgo. Lo que comenzó a hacer Absalón se prolongó en especial por 4 años, hasta el desenlace fatal de los hechos. No es algo que ocurre de inmediato. Dios siempre quiere poner líderes sólidos y arraigados en la Palabra. Por eso el enemigo tiene tanto interés en atacar a los futuros líderes. Por eso debemos anticiparnos a los peligros futuros, y trabajar en consecuencia, siendo más astutos que él, para que no logre sus objetivos.
La persona que el enemigo quiere usar, es alguien con grandes dones, habilidades y cualidades especiales. Todos cifran en él grandes esperanzas como futuro líder, por eso mismo el enemigo da contra él con este espíritu absalónico. Absalón era el más hermoso de todo Israel. No se contentaba con eso, quería reemplazar al rey, no quería autoridad sobre él mismo. David le había protegido, dado su favor, pero él quería mucho más. El diablo busca a los líderes para usarlos, y su estrategia es dividir y conquistar (Mr 3:24-25). Un reino dividido no puede mantenerse en pie. Si la iglesia se divide, caerá.
Bendiciones!

Comentarios
Bendiciones!
Publicado por isaac
martes, 12 de enero de 2010 | 20:51

gracias,por ste aporte importante,a veces no lo encontramos en nuestras iglesias, gracias y q DIOS LOS BENDIGA,..

Publicado por Invitado
martes, 19 de octubre de 2010 | 22:09