“En aquel día yo levantaré el tabernáculo
caído de David, y cerraré sus
portillos y levantaré sus ruinas, y lo
edificaré como en el tiempo pasado;
para que aquellos sobre los cuales
es invocado mi nombre posean el
resto de Edom, y a todas las naciones,
dice Jehová que hace esto”.
Amós 9:11-12
Dios prometió levantar otra vez el Tabernáculo de David; desde luego esto significa que levantará los principios y la estructura de gobierno por alabanza y adoración que el Rey cantor edificó en sus días. No será levantada la enramada que hizo y construyó en el monte Sión para el arca de Jehová sino principios rectores de adoración y Reino que él estructuró con pasión para que fuese directamente Dios quien gobernara a Israel a través de su rendición total al Señor. El Tabernáculo de David estaba basado en la pasión adoradora del Dulce Cantor de Israel para Jehová. David como profeta y vidente de Dios introdujo en la historia de Israel un vislumbre anticipado de la Gracia de Dios. El en medio de la estructura ceremonial levantada desde los días de Moisés y todavía en pie, trajo cambios radicales en el ministerio para Dios. Moisés y su sistema sacrificial fueron una estructura ceremonial profética para generaciones. Moisés y el Tabernáculo del desierto basado en el sacrificio de animales profetizó continuamente al llevar periódicamente la sangre de un cordero hasta el Lugar Santísimo a Jehová de que un día aparecería el verdadero Cordero de Dios que tomaría el lugar del pecador y al morir derramando Su sangre expiaría nuestros pecados para siempre. Aleluya.
Moisés y su tabernáculo movible en el desierto profetizó y anunció el Plan de Salvación de Dios a través de un hombre enviando quien sería La Puerta, El Camino, La Luz. La Verdad, el Cordero y la Ofrenda.
“El siguiente día vio Juan a Jesús
que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero
de Dios, que quita el pecado del
mundo”.
Juan 1:29
Generacionalmente David debía proveernos de la revelación divina concerniente a el “¿para qué nos salvan?” Moisés nos declaró en símbolos el Plan de Redención mediante la Sangre del Cordero. David nos enseña proféticamente el propósito de la salvación: celebrar a Jehová libremente Su victoria. David introduce elementos proféticos en la adoración de Jehová que no estaban presentes en los días de Moisés. David nos trae parte del mover celestial basado en una libertad absoluta. El Tabernáculo de David que aunque en lo físico fue tan solo una enramada rústica construida en la cima de la montaña, implicaba más que un lugar de adoración; estaba ligado íntimamente a una forma de vivir llena de pasión por Jehová y llena de elementos proféticos aún a través de la música e instrumentos. El Tabernáculo de David fue eminentemente profético. Los que fueron llamados a ministrar en el mismo fueron salmistas, cantores y sacerdotes proféticos. La profecía fluyó en el canto, en los himnos y en los salmos. El cántico nuevo, el sacrificio de alabanza y las diversas expresiones proféticas fluyeron en los días de David y marcaron a su hijo Salomón quien continuó con la visión profética de la adoración enseñada a él por su padre, en el Templo de Jerusalén.
“Asimismo dijo David a los principales
de los levitas, que designasen
de sus hermanos a cantores con instrumentos
de música, con salterios
y arpas y címbalos, que resonasen y
alzasen la voz con alegría”.
1 Crónicas 15:16
Los mismos principios de alabanza y activación profética que David introdujo en Israel pasaron a la generación siguiente en la vida y obra del rey Salomón, heredero de David.
“Y ofreció el rey Salomón en sacrificio
veintidós mil bueyes, y ciento
y veinte mil ovejas; y así dedicaron la
casa de Dios el rey y todo el pueblo.
Y los sacerdotes desempeñaban su
ministerio; y los levitas con
los instrumentos de música de Jehová,
los cuales había hecho el rey David
para alabar a Jehová, porque su misericordia
es para siempre; cuando
David alababa por medio de ellos.
Asimismo los sacerdotes tocaban
trompetas delante de ellos, y todo
Israel estaba en pie”.
2 Crónicas 7:5-6
Siglos después, este mover profético volvió a Israel pero ahora en los días de Jesús. La unción y celebración profética volvieron pues después de Salomón y algunos buenos reyes de Judá, la adoración a Jehová había decaído. Para los días de Jesús y la Iglesia Primitiva solo teníamos la profecía de Amós que anunciaba que un día Dios restauraría otra vez el modelo profético de alabanza davídica. Aleluya.
Los apóstoles reunidos en el Concilio de Jerusalén al ver cómo se derramaba el Espíritu Santo entre los judíos y gentiles entendieron que los días del cumplimiento del anuncio de Amós había llegado .Aleluya.
“Simón ha contado cómo Dios
visitó por primera vez a los gentiles,
para tomar de ellos pueblo para su
nombre.
Y con esto concuerdan las palabras
de los profetas, como está escrito:
Después de esto volveré
Y reedificaré el tabernáculo de
David, que está caído;
Y repararé sus ruinas,
Y lo volveré a levantar,
Para que el resto de los hombres
busque al Señor,
Y todos los gentiles, sobre los cuales
es invocado mi nombre,
Dice el Señor, que hace conocer
todo esto desde tiempos antiguos”.
Hechos 15:14-18
Hoy, en pleno siglo XXI hemos entrado ya en el final de los tiempos postreros que mencionó Amós. El Tabernáculo de David está siendo levantado con poder y esperamos días de Gloria. Lo profético emerge en el Iglesia; son los días de los salmistas y profetas. Lo que Dios prometió el lo hará. Amén.
“Así que, hermanos, os ruego
por las misericordias de Dios,
que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio
vivo, santo, agradable a Dios,
que es vuestro culto racional”.
Romanos 12:1
Y:
¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando
os reunís, cada uno de vosotros tiene
salmo, tiene doctrina, tiene lengua,
tiene revelación, tiene interpretación.
Hágase todo para edificación.
1 Corintios 14:26
Y:
“Así que, hermanos, procurad profetizar,
y no impidáis el hablar lenguas;
pero hágase todo decentemente y
con orden”.
1 Corintios 14:39,40
Autor:Ap.Rony Chaves