Viernes, 06 de abril de 2007
El ap?stol Juan escribe en una de sus cartas a la Iglesia: "os escribo a vosotros padres; porque conoc?is al que es desde el principio" 1 de Juan 2:13.

Juan en su primera carta habla de niveles de crecimiento espiritual y define cada uno de estos seg?n las experiencias alcanzadas en su relaci?n ?ntima con Dios. El asigna la categor?a de padres a aquellos que conocen verdaderamente a Dios, principio y fin de todas las cosas. El ap?stol recalca una verdad profunda de adoraci?n: que esta cobra un alto nivel o categor?a seg?n el adorador entienda Qu? es adorar, a Qui?n debe adorar y Por qu? debe adorar. La m?s excelente adoraci?n debe tener impresas esas revelaciones. Por eso estudiaremos las razones de peso que nos deben mover a adorar a Dios con lo m?s sublime de nuestra exaltaci?n.

I.- ADORAMOS A DIOS PORQUE DIOS ES DIGNO DE ADORACI?N.

S?lo Dios califica para ser Dios. ?l posee atributos que ninguna criatura, visible o invisible pueda tener jam?s. ?l es el ?nico que posee tal grado de competencia y dignidad para ser reconocido como Deidad. S?lo a ?l podemos dar gloria, nos ense?a La Palabra.

Dios es el origen y causa de todo. El ap?stol Juan en el Apocalipsis nos se?ala razones para darle a Dios tal distinci?n "Se?or, digno eres de recibir la gloria, y la honra y el poder; porque t? creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas" Apocalipsis 4:11.

Adoramos a Dios porque ?l es el Creador Omnipotente. Cada criatura fue dise?ada para responder ante ?l en adoraci?n. David dijo: ?Todo lo que respire alabe a Jehov?.

El adorador ferviente tendr? presente que Dios siempre ser? digno de adoraci?n y enfocar? su vida y ministerio en exaltarte. Las circunstancias o el ambiente no ahogar? la llama del amor por ?l. Dios ser? siempre el mismo, Su Dignidad no pasar?, ?l por las Edades es el Se?or.
Esta es la adoraci?n madura, excelente y espiritual. Se requiere revelaci?n divina para adorarle como ?l s?lo merece.

Aunque la higuera no florezca,
Ni en las vides haya fruto,
Aunque falte el producto del olivo,
Y los labrados no den mantenimiento,
Y las ovejas sean quitadas de la majada,
Y no haya vacas en los corrales;
Con todo, yo me alegrar? en Jehov?,
Y me gozar? en el Dios de mi salvaci?n.
Habacuc 3:17-18

S?lo Dios es Digno. Este es motivo suficiente para adorarle postrados a sus pies. ?Aleluya!


II.- ADORAMOS A DIOS PARA ATRAER SU PRESENCIA.

Dios busca adoradores, dijo Jes?s. El Padre anhela tener adoradores que le adoren en esp?ritu y en verdad.
?l siempre vendr? al encuentro de un adorador. Su Presencia maravillosa se manifestar? siempre donde se le adore con entendimiento. Y es Su Presencia lo que cambia al hombre, restaura familias y sana y liberta a los cautivos, am?n. Es Su Presencia lo que m?s debemos amar y buscar. Con ?l lo tenemos todo; sin ?l no tenemos nada.

No hay manera m?s viable para atraerlo a ?l que am?ndolo en genuina adoraci?n. ?l siempre vendr? al encuentro de sus adoradores. David como profeta lo sab?a (I de Cr?nicas 15). El quer?a gobernar su naci?n con Dios como su cobertura. El se preocup? por traer el Arca del pacto a Si?n, lo cual hablaba de su actitud correcta para acercar a Dios a Israel. El rey sab?a que lo m?s importante para su vida, reinado y ministerio era que la Presencia de Dios caminara con ?l. Mois?s lo expres? en ?xodo 33, firme y contundentemente as?: ?Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aqu?. El profeta de Israel sab?a que lo que su pueblo necesitaba era a Dios.
En el mismo cap?tulo donde ?l nos narra de c?mo el Se?or est? indignado con Israel y ya no quiere ir m?s con ellos, tambi?n nos muestra el camino para atraer al Se?or. Mois?s sac? su tabern?culo fuera del campamento pecador y adoraba a Jehov?. Dios respond?a a su ungido ante los ojos del pueblo, acerc?ndose a ?l en una columna de nube y le hablaba cara a cara muy ?ntimamente.

Dios es omnipresente y est? en todo lugar y contempla todo lo que sucede bajo el sol, pero Su Presencia manifiesta tiene que ver con la demostraci?n de Qui?n es ?l en un determinado momento, lugar, prop?sito y circunstancia. Su presencia manifiesta vendr? a nosotros cuando le adoremos con la "m?s excelente adoraci?n".


III.- ADORAMOS A DIOS POR SU MAJESTAD.

Majestad es realeza, grandeza y se?or?o. Todo esto se?ala autoridad, gobierno absoluto, primer lugar en todo y dominio total. Dios es la M?xima Autoridad, el Poderdante M?ximo. ?l es el Se?or, Amo y Due?o del Universo. S?lo ante ?l nos doblamos y adoramos. Su Reino es Eterno y Su Se?or?o por todas las generaciones. Lo mejor es para ?l. La adoraci?n m?s excelente debe serle brindada reconociendo que lo mejor, lo m?s grato y lo m?s especial de cada uno de sus adoradores debe ser para ?l, solamente para ?l, la Majestad de las Alturas. Am?n.


IV.- ADORAMOS A DIOS PARA "ATRAER SU GOBIERNO".

No podemos separar a Dios de Su Gobierno. ?l es el Rey Soberano de Su Reino. Cuando le atraemos a ?l, atraemos Su Gobierno, Su Reino. El ap?stol Pablo afirma que el Reino de Dios consiste en justicia, paz y gozo en el Esp?ritu Santo. La forma de acercar a la tierra la justicia o el derecho o la legalidad de Dios, es a trav?s de la adoraci?n poderosa. La paz, el dominio propio y la mansedumbre del Esp?ritu sobre ciudades enteras viene, cuando Dios es atra?do por la exaltaci?n de Su pueblo. El gozo, la alegr?a y el baile festivo, llenan a un pueblo cuando el Reino del Se?or se establece con la adoraci?n fervorosa al Dios Viviente. Am?n.

Es s?lo con el Gobierno de Dios, con su rectitud, su justicia y su paz que las naciones ser?n bendecidas plenamente. David lo entendi? a cabalidad y se esmer? por brindarle a Jehov? la adoraci?n m?s excelente jam?s brindada. Extrajo del coraz?n del Padre las formas m?s diversas en que el coraz?n de la Divinidad ser?a halagado con la alabanza.
David como rey, se llen? de hombres entendidos en las se?ales y los tiempos, pero sobre todo, de Jehov? su Dios. David estableci? m?sicos y cantores por turnos para ministrar continuamente al Se?or en el santuario.

El sab?a que una adoraci?n fresca y ardiente, tocar?a el coraz?n del Padre y eso provocar?a que Su Presencia descender?a para el lugar o naci?n donde se le adorase. David sab?a que si adoraba a Dios con Israel, Jehov? ser?a atra?do y entronizado. Esto garantizar?a que Dios guiar?a los destinos de Israel y que el Gobierno del Se?or ser?a el que se implantar?a en la naci?n jud?a. Aleluya.
Bajo una adoraci?n excelente, David ser?a el rey terrenal en Israel; pero Jehov? ser?a el Rey y Se?or sobre ?l y la tierra. Esa fue la garant?a de sus largos a?os de reinado en plena victoria. Dios fue atra?do a Israel por sus alabanzas y su Gobierno estar?a por sobre todo gobierno y se?or?o de la tierra.

Si adoramos a Dios con gozo, Su Gobierno, Su Reino, Su Autoridad nos regir?n con justicia y equidad por siempre. Este fue el secreto de David. I de Cr?nicas 16:7-36.


V.- ADORAMOS A DIOS PARA TRAER LA ?VOZ DE DIOS?.

La gran necesidad del pueblo de Dios es una: la Presencia de Dios y con ella Su Voz. Como nunca antes la Iglesia necesita o?r a Su Voz. La consumaci?n de los planes divinos y el trabajo ungido y eficiente del pueblo del Se?or para edificar Su Obra, depender? siempre de la habilidad que la Iglesia tenga para o?r La Voz o La Palabra del Alt?simo.

En la antig?edad era una pr?ctica com?n entre los profetas, utilizar la m?sica para atraer al Esp?ritu de Dios y a trav?s de ?l, la Voz del Se?or.
Los ta?edores, instrumentistas o tocadores de arpas y flautas eran necesarios entre las compa??as de profetas para elevar el esp?ritu del grupo y provocar una visitaci?n divina sobre ellos. Esta visitaci?n del cielo, provocar?a la activaci?n de dones espirituales, ya fueran de revelaci?n o vocales, los cuales traer?an a la asamblea, la Palabra y Voluntad de Dios.

Una adoraci?n profunda o la m?s excelente adoraci?n elevada al Creador, nos dar? o llevar? a una cada vez m?s profunda revelaci?n del plan divino. Gloria a Dios.
Si adoramos con fervor, atraeremos ineludiblemente su maravillosa Voz.

VI.- ADORAMOS A DIOS PARA SER MADURADOS EN NUESTRO ESP?RITU.

Uno de los grandes desaf?os a la Iglesia de Cristo es su maduraci?n. Cristo viene pronto, nos anuncian los profetas actuales y la Biblia. ?l viene por una Iglesia madura, sin mancha y sin arruga o cosa semejante. Necesitamos que el pueblo de Dios y su liderazgo sea madurado y que el fruto del Esp?ritu sea producido profusamente. La madurez es car?cter, equidad, equilibrio, rectitud, santidad y gobierno de Dios en nuestras vidas. La Iglesia necesita ser madurada, forjada en el crisol de la obediencia y del sometimiento a Dios, a Su Palabra y a Sus dise?os.

Esta madurez no se alcanza necesariamente con los a?os en el Se?or, sino por el tiempo que permanezcamos en Su Presencia a trav?s de la adoraci?n. La madurez nos llega aceleradamente al estrechar la relaci?n personal con Jes?s. S?lo ador?ndole y sent?ndonos por horas a sus pies, nosotros iremos siendo trabajados por el Esp?ritu Santo para dar fruto abundante, para producir car?cter divino, el car?cter del Hijo de Dios. Am?n.


VII.- ADORAMOS A DIOS PARA SATISFACER EL ANHELO DEL DIOS PADRE.

Me emociona saber que mi Dios tiene anhelos y que yo puedo satisfacer algunos de ellos. En el libro de San Juan, Jes?s nos da una profunda revelaci?n de lo que el padre busca. Jes?s nos revela el secreto en el cap?tulo 4 y en el verso 24. ?l afirma: "El Padre busca adoradores".

Por sobre todas las cosas, mi Dios desea tener hijos adoradores que le exalten a ?l en esp?ritu y en verdad. Este es su gran anhelo. Cuando nosotros le adoramos amorosamente, ?l se regocija, ?l se siente halagado. Aleluya.

La gran b?squeda que Jes?s vino a hacer en el planeta no era tan s?lo de pecadores, sino tambi?n de adoradores. ?l vino a buscar y a restaurar lo que se hab?a perdido en la rebeli?n de satan?s: la adoraci?n unida y armoniosa de toda la creaci?n. Jes?s vino a restaurar, a establecer otra vez una adoraci?n universal al Todopoderoso. Cuando la Iglesia ministra al Se?or como Novia Adoradora, el cielo se conmueve y se llena de alegr?a. Lo m?s sublime y agradable que podemos dar a nuestro Padre para honrarle y satisfacer Su coraz?n es una caliente, fervorosa y continua adoraci?n. Am?n.


VIII.- ADORAMOS A DIOS PARA VER LA GLORIA DE DIOS.

La gloria de Dios tiene que ver con la manifestaci?n de las cualidades, atributos y perfecciones del Se?or. Su gloria, tiene que ver con sus excelencias y manifestaciones poderosas. El profeta Ezequiel en el cap?tulo 1 de su libro, tiene una gran visi?n de la gloria de Jehov?, simbolizada en un poderoso fuego envolvente que se aproxima a ?l desde el norte. En medio de ese fuego, surgen los seres vivientes o querubines que reflejan la gloria de Dios. Ellos tienen cada uno alas, muchos ojos y cuatro caras (hombre, buey, ?guila y le?n). Las figuras usadas para representar la gloria del Se?or son s?mbolos prof?ticos que destacan rasgos y atributos propios de la personalidad del Creador Omnipotente. La gloria de Dios tiene que ver con evidencias y demostraci?n de lo que Dios es.

La adoraci?n ferviente de la Iglesia "enciende" el ambiente provocando la manifestaci?n de Su persona gloriosa en medio de Su Pueblo.
Esta manifestaci?n tiene que ver con Su Amor, Su Misericordia, Sus Milagros y Su Poder.

Si algo impact? a Israel en la antig?edad fue la manifestaci?n de esa gloria divina ante ellos de d?a y de noche, ya fuera como una nube sobre el tabern?culo o como una columna de fuego. ?xodo 33 nos muestra como la adoraci?n de Mois?s atra?a a Dios y ?l manifestaba Su gloria visible y audiblemente ante todo Israel.

Hoy, Dios quiere manifestarse y demostrarse ante las naciones de la tierra. La Iglesia y su adoraci?n han sido los veh?culos escogidos para lograrlo. Una adoraci?n vigorosa y profunda, Cristoc?ntrica y muy espiritual acercar? a Dios y ?l se demostrar? a Si Mismo como el ?nico y Sabio Dios.

La adoraci?n trae Su manifestaci?n, no lo olvidemos nunca. Am?n.


IX.- ADORAMOS A DIOS PARA DESATAR EL MOVER PROF?TICO DEL SE?OR.

El esp?ritu de profec?a y su operaci?n es tan importante en la Iglesia hoy como lo fue ayer. Pero la base para dicho mover debe ser pre-establecida en la Casa del Se?or, a trav?s de una adoraci?n de muy alto nivel. El Esp?ritu Santo obra con libertad en una atm?sfera cargada de alabanza y adoraci?n. ?l se mueve prof?ticamente en un ambiente de humildad, reverencia y exaltaci?n al Padre. La revelaci?n divina fluye a sus siervos en la comuni?n ?ntima que resulta de una adoraci?n tambi?n muy ?ntima.
La unci?n necesaria para el mover prof?tico de Dios, surge o se desata a trav?s de la adoraci?n. Este mover prof?tico de fresca unci?n, dirigir? a la Iglesia en estos tiempos postreros, prepar?ndola para la Segunda Venida del Se?or Jes?s. Am?n.

Lo prof?tico, lo del cielo envolver? la tierra cuando le magnifiquemos a ?l. La adoraci?n mover? a Su Santo Esp?ritu.

La adoraci?n desatar? dones, visiones y experiencias con Dios.


X.- ADORAMOS A DIOS PARA ESTABLECER EL REINO DEL SE?OR.

El Reino de Dios tiene que ver con el Gobierno, Autoridad y Soberan?a de Dios. El Reino de Dios tiene que ver con el Se?or?o y Reinado de Cristo. Am?n.

La Iglesia es parte del Reino. En ella Jes?s est? entronizado y ?l es Se?or y Esposo de ella. Jes?s es el Kyros, Amo, Due?o, Soberano y Se?or Absoluto de Su pueblo. Aleluya.

El Reino de Dios es Universal y Providencial; es decir, es el Rey de todo el universo y reina sobre justos e injustos. ?l les mantiene con vida a?n ante su actitud pecadora y rebelde. El Reino es por los siglos, as? como Su Trono es establecido por siempre. Pero Jes?s ense?? que el Reino es tambi?n Redentivo y Espec?fico en lo concerniente al hombre. Al ser humano le es necesario tener una experiencia con el Esp?ritu Santo, llamada "nuevo nacimiento", para ser parte del Reino. Ineludiblemente, si el hombre quiere pasar su eternidad en libertad plena y sin condenaci?n, debe ser redimido por la sangre de Jes?s. El ser humano imprescindiblemente debe reconocer a Jesucristo y a Su sacrificio como el regalo perfecto del Padre para salvarle.
Al abrir su coraz?n a Jes?s, este hombre viene a ser parte del Reino y los beneficios del mismo le son dados. Cristo gobierna en ?l y Jes?s es su Rey Eterno. La adoraci?n reconoce ese Reinado de Cristo, lo entroniza en el coraz?n del hombre y establece las bases para la instalaci?n del Reino en otras personas y lugares.

La alabanza pura limpia los aires de poderes malignos que moran en los lugares celestiales. La exaltaci?n del -Se?or inutiliza el poder del enemigo. El salmista David dice en el Salmo 149 que inclusive cuando exaltamos a Dios desde nuestras camas, son atados con grillos y cadenas de hierro (describe un proceso espiritual), los pr?ncipes y reyes enemigos (describe jerarcas demon?acos de alto rango). El Reino de Dios tiene que ver con poder y demostraci?n. Jesucristo se?al? que cuando el Reino est? presente los demonios son derrotados. El Reino se establece en la tierra a trav?s de la proclamaci?n y oraci?n de la Iglesia. Por ello el maestro nos ense?? a orar al Padre diciendo: "Venga a nosotros tu Reino".

Pero la adoraci?n acerca el Cielo a la Tierra. La adoraci?n excelente atrae a Dios y a Su Trono. ?l se sienta a reinar donde se le adora y ?sus faldas? all? ?llenan el Templo?. Am?n.

El Reino es la opci?n para el mundo. Todos sabemos que el Rey del Reino viene en breve. ?l vendr? a trav?s de la adoraci?n dulce de Su Novia , la Iglesia. ?l prometi? edificar la Iglesia; a la Iglesia le dio la tarea de establecer con ?l el Reino.

?Iglesia, lleg? tu tiempo de amores. Ad?rale...Am?n!

XI.- ADORAMOS A DIOS PARA EXALTAR AL CORDERO.

Juan el Bautista fue el profeta que bajo la unci?n del Esp?ritu Santo, se?al? a Jes?s en el Jord?n y dijo de ?l: "He aqu? el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo? Juan 1:29. El t?rmino Cordero, b?blicamente hablando, tiene una connotaci?n extraordinaria. Desde el G?nesis hasta el Apocalipsis, la figura del cordero es sumamente importante. Es quiz?s el s?mbolo prof?tico antiguo testamentario m?s relevante de la Escritura. Todo el ceremonial de los jud?os estaba centrado en la figura del cordero y de su sangre. El libro de Lev?tico ense?? a esta naci?n a acercarse a Jehov? a trav?s de este d?cil animal. El cordero se?alaba a un hombre, Jes?s, el mediador ?nico entre Dios y los hombres.

Decir Cordero es decir Plan de Dios, Redenci?n y Vida Eterna. Decir Cordero es decir Liberaci?n, Salvaci?n y Perd?n Divino. El Cordero de Dios es Emmanuel, Dios con nosotros. Es la majestuosa Segunda Persona del Dios Trino, que tom? un cuerpo para morir por la raza humana y da?e justificaci?n y perd?n de sus pecados.
El Cordero de Dios es Cristo, el Hijo del Dios Viviente. ?l es el Camino al Padre y Aquel a quien el Esp?ritu Santo nos lleva a adorar. Adorarle a ?l, al Cordero, es agradar al Padre, es honrar Su Plan y Su Sabidur?a Eterna. Adorar al Cordero es proclamar Su Victoria y la Victoria del Padre. Adoramos al Padre al exaltar al Cordero, porque s?lo ?l es Digno de recibir la Gloria, la Honra y el Honor (Apocalipsis 4 y 5). Am?n.


XII.- ADORAMOS A DIOS PARA ESTABLECER LA PLATAFORMA AL MOVER DEL ESP?RITU SANTO POR EL FLUIR DE SUS DONES ESPIRITUALES.

Cuando Dios est? presente en un lugar, ?l se manifiesta y ?l demuestra su poder. Su Reino es tambi?n demostraci?n. La plataforma que el Esp?ritu Santo demanda para operar sus diversos dones espirituales entre y con la gente (II Corintios 12 y 14), se establece s?lo como ?l quiere.
Esa plataforma es edificada a trav?s de la reverencia y el respeto a la Persona maravillosa del Esp?ritu (?l es Dios). Ante el silencio santo y la espera anhelante de ?l son colocados los pilares de su mover. No es ante el irrespeto, la insensibilidad y la clara irreverencia e inconciencia de un pueblo carnal e inmaduro que ?l opera. Dios es Santo; obrar? ante los que le honran. ?l es Rey; se mover? donde se le da el lugar debido.
La adoraci?n excelente provee de los elementos necesarios para que ?l asiente Su Gloria y se mueva.

La adoraci?n nos acerca a ?l. Nos humilla, nos calla y nos postra ante ?l. La adoraci?n sumerge al adorador en la conciencia real de Su Presencia, en la reverencia total hacia Su Majestad y en el respeto profundo por Su Sant?sima Persona. Am?n.

La adoraci?n mata lo indecoroso, lo impuro y lo irrespetuoso; nos lleva a la intimidad y nos pone a los pies del Esp?ritu Santo, para que ?l como Edificador de la iglesia reparta los dones como ?l quiere.

En estos postreros d?as , el Refrigerio del Esp?ritu debe venir a la Iglesia como el b?lsamo que ella necesita.

El fresco mover del Se?or debe llenar Su Casa. Los milagros, las maravillas y prodigios deben ser las se?ales gloriosas de Su Presencia en Su Santuario.

La plataforma del Esp?ritu para el mover de los ?ltimos tiempos, tiene ya su dise?o, su tama?o y forma; s?lo puede ser edificado por adoradores y con el material riqu?simo de la "m?s excelente adoraci?n" de Su Pueblo. Am?n.


XIII.- ADORAMOS A DIOS PARA SER TRANSFORMADOS A SU IMAGEN.

?Nos llegamos a parecer a lo que adoramos?. Curiosamente esta expresi?n es una gran verdad. En el caso de los adoradores de Jesucristo esta frase es totalmente comprobable. A los primeros disc?pulos de Jes?s se les llam? cristianos en Antioquia (Hechos), porque se parec?an a Cristo en su conducta, doctrina y car?cter. Al paso de los siglos, muchos hombres de Dios han sido se?alados como verdaderos cristianos. Ellos han vivido vidas llenas de la unci?n del Esp?ritu y con principios de comportamiento pr?cticos y santos. Ellos fueron realmente cambiados por el Poder Divino, hasta ir alcanzando la estatura de Cristo.
El ap?stol Pablo fue de los primeros, el dijo: "sed imitadores de m?, como yo lo soy de Cristo"

La vida de adoraci?n nos sumerge en las aguas del Esp?ritu. Estas aguas nos limpian, nos purifican y nos santifican. La adoraci?n en el creyente acelera los tiempos de maduraci?n en ?l y su car?cter es cambiado de gloria en gloria y de victoria en victoria. Aleluya.

El fruto del Esp?ritu Santo, que no es otra cosa que el maravilloso "car?cter de Cristo" en nosotros sigue siendo producido, es desatado con poder en el creyente seg?n tenga una vida intensa de adoraci?n e intimidad con Dios. Am?n. Los cuatro seres vivientes que adoran a Dios ante Su trono, seg?n Apocalipsis 4 y 5, reflejan la gloria de Aquel a quien ellos adoran. Lo que Dios es, les es impartido y estos querubines adoradores reflejan esa sobrenaturalidad y majestuosidad del Dios ante el que se postran y le dicen: "Santo, Santo, Santo".

La Escritura nos da un vislumbre glorioso con estos seres vivientes de lo que sucede en las criaturas de Jehov?, cuando ?stas le adoran ferviente y constantemente (d?a y noche). La Biblia usa un simbolismo muy descriptivo para manifestar a trav?s de estos ?ngeles la Personalidad de Dios, Su car?cter Santo, Sus atributos, excelencias y perfecciones; es decir, Su Gloria. Cada querub?n que se manten?a adorando de continuo ante el Trono del Se?or era descrito por el ap?stol Juan como un ser viviente lleno de ojos por delante y por detr?s. Con muchas alas con las que volaban velozmente y tapaban sus rostros. Cada uno ten?a cuatro caras, una a cada lado. Esas caras eran, un rostro de hombre, un rostro de le?n, un rostro de ?guila y un rostro de buey. Estos s?mbolos todos, tienen que ver con la habilidad dada por Dios para mirar hacia delante y hacia atr?s (pasado, presente y futuro) por la operaci?n del conocimiento divino en ellos (en la Iglesia, ser?an los dones del Esp?ritu). Las alas son sin?nimo de velocidad, efectividad y obediencia plena. Las alas sobre sus rostros son s?mbolo de reverencia y respeto ante el Creador del Universo. Am?n.

La cara de le?n simboliza realeza, autoridad y poder, as? como se?or?o y dominio. El ?guila lo divino, lo celestial y eterno; sobre todo lo que viene del Esp?ritu. El buey representa la entrega, el sacrificio, la abnegaci?n y la mansedumbre del Siervo Sufriente ?Cristo!. El hombre su comuni?n con los humanos, Su plan redentor y Su car?cter mesi?nico. El hombre tambi?n representa a Jes?s el Mediador y sus mejores dotes como persona. Al igual que los seres vivientes, en la adoraci?n, Dios transforma el car?cter de Su Iglesia dot?ndola de autoridad, realeza y poder. La Adoraci?n con excelencia, nos trasforma a su imagen Santa. Am?n.


XIV.- ADORAMOS A DIOS PORQUE ES NUESTRA PRIORIDAD MINISTERIAL.

Como mencionamos anteriormente, la ausencia de poder en la Iglesia se debe a la falla de ?sta en ministrar al Se?or. La adoraci?n a ?l es nuestro ministerio prioritario. De la adoraci?n a ?l y de ser revestidos de su glor?a, es que le viene el poder y la autoridad a la Iglesia.

La Biblia ense?a que nuestro ministerio hacia Dios es primero que nuestro ministerio hacia el hombre. Es a Dios a qui?n debemos ministrar primero, si realmente deseamos ser eficaces en nuestro llamado. Fuimos creados para adorar. Al ejercer sabiamente nuestro ministerio de adoraci?n para el cual Dios nos cre?, ?ste nos impulsar? inevitablemente a ministrar a los hombres y a sus necesidades. Al adorar al Se?or prioritariamente, con excelencia, amor y perseverancia, Dios mismo nos impulsar? hacia los hombres, pero investidos de Su carga y de Su amor por ellos. Es a trav?s de la adoraci?n que Jehov? nos env?a luego a las gentes con Su Poder y Su Unci?n.

La adoraci?n excelente debe ser brindada al ser prioridad n?mero uno de su quehacer cotidiano por una Iglesia madura, amorosa y entendida en su llamado.
Adoramos a Dios por sobre todo porque es lo que Dios dise?? para Su Esposa, La Iglesia. Adoraci?n es la prioridad de nuestro ministerio. Am?n.


XV.- ADORAMOS A DIOS PARA CENTRAR EL CULTO EN LA PERSONA CORRECTA.

La Biblia es muy clara con respecto a la adoraci?n; s?lo Dios es digno de recibirla. El ap?stol Juan recibi? la Revelaci?n de Jesucristo en la isla de Patmos, a trav?s de ?ngeles. Al final de este proceso glorioso ?l se emocion? y se postr? ante el ?ngel de Dios, impactado por la sobrenaturalidad manifestada por el mismo, y el ?ngel se lo impidi? (Apocalipsis 22). S?lo Dios es digno de ser adorado. Aleluya.

El gran pecado de los id?latras es que con sus devociones paganizadas, rebajan la dignidad de Dios. S?lo ?l es Dios, los dem?s, nada son. Son im?genes a trav?s de las cuales sat?n intenta atraerse gloria para ?l. S?lo Dios es Digno de ser magnificado. Am?n.

Tristemente existe una tendencia entre los hombres a exaltarse m?s de lo debido. La ca?da del primer hombre Ad?n, vino como resultado de querer ser como Dios. Desde entonces la corriente del Humanismo ha provocado de mil y una maneras la exaltaci?n desmedida de hombres, ya sean pol?ticos, cient?ficos o artistas. Est?pidamente, el hombre cegado de soberbia y vanidad, se cree dios. M?s est?pidamente los hombres, cegados por la idolatr?a, han hecho de mortales pecadores, idolos de barro. En ellos han fijado su aplauso, su atenci?n y su veneraci?n. Por ellos lloran, gritan y hacen miles de sacrificios; son sus dioses.
El gran problema es que en la Iglesia la gente inmadura e inconsciente ha perdido la perspectiva correcta. Han hecho de m?sicos, cantores y predicadores estrellas de teatro. Los exaltan como en el mundo y lo m?s grave es que estas "estrellas" se creen grandes artistas. La adoraci?n brega con ese s?ndrome de Lucifer ("virus" que tuvo el diablo en su rebeli?n). La adoraci?n centra el culto y devoci?n de la Iglesia en la persona correcta, en Jesucristo, el ?nico que debe ser adorado. En la alabanza se exalta muchas veces al cantante, a las diversas buenas voces del coro; en la predicaci?n nos emocionamos por la revelaci?n del maestro o la habilidad y ret?rica del predicador.

En la adoraci?n, no hay campo para exaltar al hombre y a sus habilidades. All? no importa qui?n canta o qui?n toca la m?sica. S?lo importa Dios. Nos centramos y concentramos en ?l. La adoraci?n nos protege de idolatr?as y nos postra ante ?l. ?Bendita adoraci?n, que nos lleva a Cristo!.Am?n.


XVI.- ADORAMOS A DIOS PARA ENVOLVERNOS EN EL ESP?RITU DE LA NOVIA. ?Y el Esp?ritu y la Esposa dicen: Ven" Apocalipsis 22:17a

Una de las mayores encomiendas del Esp?ritu Santo a los intercesores es orar constantemente por el regreso en gloria de Jesucristo, el Novio de Su Iglesia.
Los eventos mundiales han entrado a la esfera de cumplimiento m?s extraordinario de la historia humana. Cristo viene pronto; es el grito urgente de los profetas. La Iglesia debe estar preparada para ese d?a. Am?n. Hoy en d?a, existe una efervescencia por diversidad de temas y manifestaciones divinas; dones, profec?as, gozo, unci?n, etc. Esto es magn?fico, s?, pero ha alejado de muchos la idea b?blica y prioritaria de esperar al Mes?as de Dios. ?l ciertamente vuelve.
Estamos envueltos en demasiados afanes; en edificar templos, organizar conciertos y seminarios. Todo esto en su debido lugar y tiempo es muy bueno, pero hemos visto a la Iglesia cargada de quehaceres y hace muy poco por prepararse para el regreso de su Novio Cristo.
Jesucristo viene pronto. La Iglesia debe anhelarlo con gozo supremo. El Rey vuelve otra vez. Am?n.
El enfoque de mi oraci?n ahora es para que la Iglesia sea convencida de su papel como Novia. El Esp?ritu Santo me ha hecho saber en mi esp?ritu que necesitamos ser saturados de la unci?n de la Novia. El esp?ritu de la Novia debe ser despertado en la Casa de Dios para esperarle y anhelarle como ?l quiere y merece.

Analicemos un poco el comportamiento y esp?ritu de una novia o doncella enamorada:
1. Ella piensa y sue?a d?a y noche en su novio o enamorado.
2. La novia, r?e de amor por su novio a?n estando sola.
3. La novia s?lo habla de ?l y de sus virtudes y talentos.
4. La novia s?lo es atra?da por los galanteos de su novio.
5. La novia espera su cita con el novio con anhelo y desesperaci?n.
6. La novia se atav?a con antelaci?n a su cita y pone todo su empe?o y dedicaci?n en su
preparaci?n antes de ver a su novio.
7. La novia hace canciones y poemas a su novio amado.
8. La novia le canta y susurra al novio su amor.
9. La novia suspira ante la presencia de su amado y casi desmaya de amor
10. La novia se alegra ante la voz de su novio. Su voz le produce contentamiento y ?nimo.
11. La novia tiene su pensamiento en el amado y aun piensa desmedidamente en ?l y sue?a
despierta.
12. La novia ser?a capaz de morir de amor si perdiera a su amado.

La lista podr?amos continuarla y ser?a extremadamente larga. Una novia es sentimientos, romance, enamoramientos y sue?os. Una novia es espera, anhelos, emociones y secretos. La novia est? envuelta en el esp?ritu de la novia. Su mayor deseo es ver al novio, o?rlo y acariciado. Su coraz?n est? puesto sobre todas las cosas en ?l. Su deleite est? en ?l.
Ese esp?ritu de romanticismo sano debe envolver a la Iglesia. S?lo as? esta clamar? para que vuelva el Amado. Es una Novia anhelante y enamorada la que llamar? y seducir? al Cristo de la gloria. La Biblia ense?a que el Se?or Jes?s est? por volver a la tierra por una Iglesia: Su Novia, sin mancha y sin arruga o cosa semejante.

La revelaci?n de que la Iglesia es tambi?n Novia debe envolver sobre todo a sus l?deres varones que naturalmente no saben c?mo hacerlo y que jam?s han experimentado el sentimiento de una doncella.
La Novia debe ser despertado, en ti y en m? querido Cristiano. Cuando esto ocurra sin duda, so?aremos con Cristo d?a y noche. Buscaremos una mayor intimidad con ?l, tendremos tiempos de amores con el Rey y le alegraremos s?lo a ?l.
La Novia debe ser despertado en cada hijo de Dios. Entonces, sin restricciones ni interrupciones, seremos atra?dos y seducidos por ?l. Le haremos poemas y canciones de amor como David, suspiraremos de amor y lloraremos de gozo al o?r Su bella voz.
Bajo la unci?n de la Novia, la Iglesia de Cristo pensar? m?s en ?l; so?ar? m?s con ?l y le adorar? m?s a ?l. Urgentemente necesitamos al "Esp?ritu de la Novia" operando en la Casa del Se?or ?l provocar? al pueblo de Dios a santificarse y apartarse m?s para ?l. ?l provocar? que hablemos m?s y m?s de ?l. Esta unci?n nos llevar? a anhelarle m?s y m?s, al punto de que tengamos que buscarle con desesperado amor. Entraremos de continuo en Su C?mara Secreta y le llevaremos nuestras caricias. Aleluya.
No lo podremos soportar ausente. Le llamaremos con urgencia y le invocaremos Su Nombre a cada instante. As?, enamorados de ?l y seducidos por ?l, entenderemos el grito desesperado de Juan en el libro de Revelaci?n. Es el grito de la Iglesia Novia, de la Enamorada del Cordero, que llena del Esp?ritu Santo no puede retener su voz; es el grito de la que anhela la cita con ?l; la visita Rom?ntica del Deseado de las Naciones.
Entonces y s?lo entonces gritaremos junto al Esp?ritu: ?Ven Se?or Jes?s".

"Y ?l, seducido por la voz y caricias de Su Novia dir?: "Ciertamente vengo en breve".

Hoy, los profetas conocedores de este misterio clamamos con fervor al Padre: "Haz de tu Iglesia una Novia Verdadera".

Entonces y s?lo entonces, al un?sono diremos todos, al mismo tiempo y en todo lugar:
"Am?n; s?, ven, Se?or Jes?s".
?As? Sea...!

[Tomado del libro: Manual del Adorador, escrito por Rony Chaves]
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