jueves, 03 de mayo de 2007
Dios nos dió autoridad para revertir la maldición por bendición. Dios nos puso por cabeza y no por cola, adelante y no atrás. Es tiempo de profetizar vida y no muerte sacando la queja, el pesimismo, la incredulidad y las mentiras.
No estoy diciendo nada nuevo, pero si quiero recordar lo que hace tiempo Dios nos habló como iglesia.
Existe un paralelo entre la iglesia y la ciudad: Dios esta levantando una iglesia transformadora que reconoce su pasado (lo bueno y lo malo) pero libre de ataduras, sabe pararse en el presente y caminar hacia el futuro.
Los cambios que están ocurriendo hoy dentro de la iglesia, (cuando hablo de iglesia me refiero a mi y a usted), son esos cambios que se conocen mas por su otro nombre: "crisis". Podríamos decir que la iglesia esta en plena crisis de cambio, para el legalismo esto es ofensivo y punzante, para la tradición esto es destructivo pero para Dios esto es levantar una iglesia sana y transformadora de influencia en una Nación, Provincia o Ciudad, es por eso que los que generan cambios, (como iglesia hablo), tienen vida y donde hay vida hay ruidos, ese ruido a veces molesta.
No importa en que etapa de desarrollo se encuentre usted, pero si quiere vida tiene que estar dispuesto a los cambios... Si lo prefiere, llámelo, crisis.
"Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres"
Comience a profetizar vida sobre usted, sobre su generación y sobre su congregación deje que la unción profética se desarrolle en usted a través de la oración y adoración, sea un portador de la palabra y abra nuevos caminos de bendición para usted y su generación

Jeremías 29: 5- 7
Edificáis casas, y habitadlas: y plantad huertos, y comed del fruto de ellos.
Casaos, y engendrad hijos e hijas. Dad mujeres a vuestros hijos, y dad maridos a vuestras hijas, para que tengan hijos e hijas: y multiplicaos ahí, y no disminuyáis.
Procurad la paz de la ciudad a la cual os hice transportar, y rogad por ella a Jehová porque en su paz tendréis vosotros paz.

Le animo a que haga conmigo esta oración.
Padre Amado:
En el nombre de Jesús declaramos que no estamos exiliados del Reino de Dios, sino que somos ciudadanos del Reino de Dios. Tomamos esta palabra y profetizamos que tenemos el derecho legal a través de la fé en Jesucristo y sus promesas, hoy avanzamos desatándonos de un pasado de esclavitud y tomamos posesión de nuestra herencia como iglesia del Dios viviente, multiplicándonos como buen fruto de generación en generación.
Profetizamos sobre nuestros hijos naturales y espirituales que ellos crecerán a niveles y dimensiones más altos y grandes que nosotros sus padres y se multiplicarán en gran manera aún desde su temprana edad.
Profetizamos que vienen cambios en lo espiritual y en lo natural, en lo estructural e individual y vamos rumbo a donde Dios nos quiere llevar para trasformar y revolucionar nuestras ciudades, con su Gloria, Poder y Autoridad.
En el nombre de Jesús oramos, Amén.


Publicado por restaurados @ 7:00  | Reflexiones
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