Domingo, 13 de mayo de 2007

Si alg?n tema hay, que deba considerarse la
esencia misma del cristianismo, ?se es el del
perd?n.
Dios estaba tan ansioso por perdonarnos a nosotros los pecadores que, con el fin de asegurarse de que tendr?amos ese perd?n, PAG? EL PRECIO M?S ALTO QUE SE POD?A PAGAR.

Envi? a su propio Hijo al mundo, d?ndole a ?ste la condici?n de hombre, y
as?, poder andar en medio de nosotros, ense?arnos el modo correcto de vivir, pasar por las tribulaciones y tentaciones que nosotros pasamos, y por ?ltimo, sufrir la agonizante muerte del Calvario, con el fin de que nosotros pudi?semos ser salvos. ?Al que no conoci? pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fu?semos hechos justicia de Dios en ?l? (2 Corintios 5.21).

Dios demostr? su irresistible gracia el d?a de
Pentecost?s. Los mismos que, vociferando,
pidieron la sangre del Hijo de Dios, despu?s se
compungieron de coraz?n al o?r el serm?n de
Pedro, y clamaron: ?Varones hermanos, ?qu?
haremos??. Pedro, inspirado por Dios les respondi?:
?Arrepent?os, y bautizaos cada de uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perd?n de los pecados? (Hechos 3.37?38).

Cuando tres mil de ellos obedecieron, Dios les perdon? ampliamente todos los pecados a ellos.
LA VERDAD ES QUE DIOS SIEMPRE EST? DISPUESTO A PERDONAR A CUALQUIERA DE NOSOTROS, DE TODOS SUS PECADOS, SI TIENE LA FE NECESARIA PARA VOLVERSE OBEDIENTEMENTE A ?L.

Despu?s de que Pedro neg? al Se?or, en el momento que ?ste m?s tuvo necesidad del apoyo y del aliento de sus amigos, pareci? perderse toda esperanza de que Pedro se restaurara. No obstante, cuando se arrepinti? de sus pecados, Dios no solamente lo perdon?, sino que le concedi? el privilegio de predicar el primer mensaje completo del evangelio el d?a de Pentecost?s. Pedro utiliz? las llaves del reino para abrir la entrada y para que gente de todas las razas
vengan a la presencia de Dios.

LOS QUE SON PERDONADOS DEBEN PERDONAR
Aunque la meditaci?n en el perd?n de Dios
nos produce gran gozo, es necesario tomar en
cuenta que ?L NOS INSTA A PERDONAR A LOS QUE PECAN EN CONTRA NUESTRA, DEL MISMO MODO QUE ?L NOS PERDONA CUANDO PECAMOS EN CONTRA SUYA.

Jes?s se?al? la pauta a seguir en la oraci?n modelo:
?Y perd?nanos nuestras deudas, como tambi?n
nosotros perdonamos a nuestros deudores?
(Mateo 6.12). Despu?s de su oraci?n, esto fue lo que a?adi?: ?? mas si no perdon?is a los
hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonar? vuestras ofensas? (v. 15). Refiri?ndose a lo mismo, esto fue lo que Pablo dijo:
?Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdon?ndoos unos a otros, como Dios tambi?n os perdon? a vosotros en Cristo? (Efesios 4.32).



Pedro, una vez le pregunt? a Jes?s: ?Se?or,
?cu?ntas veces perdonar? a mi hermano que
peque contra m?? ?Hasta siete? Jes?s le dijo: No
te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete? (Mateo 18.21?22).

Jes?s prosigui? con uno de los grandes relatos b?blicos sobre el perd?n.
Un rey perdon? a un siervo que deb?a m?s de lo
que pod?a llegar alguna vez a pagar. En nuestros d?as esa deuda ser?a el equivalente a siete millones de d?lares. El mismo siervo se rehus? a perdonar a alguien que le deb?a cerca de quince d?lares.

JES?S DIJO QUE DIOS HAR? CON LOS QUE NO PERDONAN DEL MISMO MODO QUE EL REY HIZO CON AQUEL SIERVO:
? Siervo malvado, toda aquella deuda te
perdon?, porque me rogaste. ?No deb?as t?
tambi?n tener misericordia de tu consiervo,
como yo tuve misericordia de ti? Entonces su
se?or, enojado, le entreg? a los verdugos,
hasta que pagase todo lo que le deb?a. As?
tambi?n mi Padre celestial har? con
vosotros si no perdon?is de todo coraz?n cada
uno a su hermano sus ofensas (Mateo
18.32?35).

No hay duda de que lo m?s obvio de todo esto
es que Dios no le pone l?mites al perd?n. El peor de los cr?menes y de los abusos es todav?a perdonable.
El perd?n no es algo que ofrecemos s?lo cuando otros lo llegan a merecer.

Jes?s dijo:
Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano
pecare contra ti, repr?ndele; y si se arrepintiere, perd?nale. Y si siete veces al d?a pecare contra ti, y siete veces al d?a volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perd?nale (Lucas 17.3?4).
Piense en cu?n poderosa es esta declaraci?n.
Cuando nosotros conocemos del pecado de un
hermano, deber?amos reprenderle, no esperar ni aguardar de que otro lo har?.
CUANDO SE ARREPIENTE, HEMOS DE PERDONARLE LIBRE Y GENEROSAMENTE.
INCLUSO, SI COMETE LA OFENSA NUEVAMENTE ?HASTA SIETE VECES EN EL D?A? HEMOS DE PERDONARLE. NO NOS CORRESPONDE A NOSOTROS EXAMINAR EL ARREPENTIMIENTO.
NUESTRA RESPONSABILIDAD ES PERDONARLE Y
DEJAR TODO EXAMEN A DIOS.

EL PERD?N PRODUCE CAMBIOS
La gente a menudo dice que si usted perdona,
usted olvida. CUANDO DIOS PERDONA, ?L OLVIDA.
Esto es lo que ?l dice: ?Y nunca m?s me acordar? de sus pecados y de sus iniquidades?.

EN NINGUNA PARTE SE NOS DICE QUE PERDONEMOS Y OLVIDEMOS.
La verdad es que somos hechos por Dios de un modo tal que hay ciertas experiencias, las cuales puede que jam?s olvidemos.

No obstante, podemos olvidar en el sentido de que ya no echaremos m?s en cara una ofensa, Y NO TOMAREMOS ACCI?N VENGATIVA ALGUNA QUE SE PUEDA GESTAR EN NUESTRAS MENTES.

SI A ALGUIEN SE LE PERDONA UN PECADO, DEBEMOS TRATARLO COMO SI JAM?S HUBIERA COMETIDO TAL PECADO.

Pensemos en c?mo la Biblia describe el perd?n
del Se?or. Esto puede ayudarnos a entender mejor el concepto. Leemos acerca de la ?remisi?n de pecados?.
CUANDO UNA DEUDA ES REMITIDA, ELLO SIGNIFICA QUE YA NO TENEMOS QUE PAGARLA; HA SIDO CANCELADA COMPLETAMENTE.
En 1 Juan 1.9, leemos:
?Si confesamos nuestros pecados, ?l es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad?.
El pecado ensucia el alma. Somos limpiados cuando se nos perdona.
La Biblia tambi?n dice que el pecado es ?borrado?.

En Hechos 3.19, Pedro dijo:
?As? que,arrepent?os y convert?os, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Se?or tiempos de refrigerio?.
En los tiempos de Pedro, los estudiantes escrib?an en tabletas de cera. Cuando uno comet?a un error, uno pod?a tomar un rodillo y borrar el error de modo que la cera quedaba preparada para escribir nuevamente.

CUANDO DIOS PERDONA, NUESTROS PECADOS SON BORRADOS DE MODO QUE PODAMOS TENER TABLETAS NUEVAS SOBRE LAS CUALES ESCRIBIR NUESTRAS VIDAS.

El perd?n es un mandamiento que transforma
la vida de aquellos que lo obedecen. NO HAY
NADA M?S DEVASTADOR PARA NUESTRA SALUD MENTAL, ESPIRITUAL, EMOCIONAL QUE EL GUARDAR UN RESENTIMIENTO.

CUANDO NOS REHUSAMOS A PERDONAR, LA
VIDA SE AMARGA Y SE LLENA DE DOLOR.
Vivimos con dolores f?sicos, los cuales son el resultado de heridas emocionales. Nos enojamos con todos los que pensamos que nos han maltratado de alg?n modo.
EL ENOJO Y EL RESENTIMIENTO PUEDEN CREAR UN BARRERA ENTRE DIOS Y NOSOTROS.
Nuestra habilidad para suplicarle abiertamente a Dios por nuestros problemas es destruida por causa de nuestra omisi?n en perdonar a otros. UN RESENTIMIENTO SIEMPRE ACABA LASTIMANDO AL QUE LO TIENE EN MUCHO MAYOR GRADO QUE AQUEL QUE ES OBJETO DE ?L.
CONCLUSI?N
Algunas veces la gente dice: ?No merece que
se le perdone?, o ?no me pidi? que le perdonara?.

DEBEMOS PERDONAR COMO EL SE?OR PERDONA.
Jes?s, colgando de la cruz, dijo: ?Padre, perd?nalos, porque no saben lo que hacen? (Lucas 23.34).
NO HAY DUDA DE QUE AQUELLOS POR LOS CUALES ORABA, NO SE HAB?AN ARREPENTIDO DE SUS PECADOS NI PEDIDO QUE SE LES PERDONARA, SIN EMBARGO JES?S LOS PERDON?.

DIOS PERDON? A LOS QUE POSTERIORMENTE OBEDECIERON EL EVANGELIO.

CUANDO PERDONAMOS A LOS QUE EST?N ALREDEDOR NUESTRO, SOMOS LIBERADOS DE LA CARGA DE LOS RESENTIMIENTOS, PERO ESO NO SIGNIFICA QUE DIOS LOS HAYA PERDONADO A ELLOS.
EL QUE DIOS PERDONE A OTROS NO SE BASA EN LO QUE NOSOTROS HAGAMOS, SINO EN LO QUE ELLOS HAGAN.
NECESITAMOS SER CAPACES DE PERDONAR PARA NUESTRO PROPIO BIEN Y PARA EL BIEN DE LAS RELACIONES NUESTRAS CON OTROS Y CON DIOS.


Publicado por restaurados @ 14:00  | Reflexiones
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