“Y edificó Noé un altar al SEÑOR, y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció holocaustos en el altar. (21) Y el SEÑOR percibió el aroma agradable, y dijo el SEÑOR para sí: Nunca más volveré a maldecir la tierra por causa del hombre, porque la intención del corazón del hombre es mala desde su juventud; nunca más volveré a destruir todo ser viviente como lo he hecho”.
Génesis 8: 20- 21
Cuando nosotros cristianos nacidos de nuevo nos presentamos delante de Dios, nos enfrentamos a muchas cosas que no sabemos como confrontarlas; entonces Dios envía una palabra profética para iluminar nuestro caminar y confirmar la promesa que nos ha dado. Por ello, debemos preparar nuestro corazón para recibir lo que Dios nos quiere dar así como un agricultor prepara la tierra para recibir la cosecha, de igual manera es preparado nuestro corazón para gozarnos con nuestra promesa.
Así sucedió en la vida de Noe, Dios le dijo: “Yo voy a cambiar la manera de la lluvia, por que antes sólo llovía de abajo hacia arriba y Yo voy a hacer que llueva de arriba hacia abajo, entonces te voy a mandar a que hagas un arca y tu la calafatees primero por dentro y después por fuera, le estaba diciendo primero voy a preparar tu corazón Noe para que luego puedas ver lo que viene.
Dios nunca nos dejará ni seremos avergonzados porque le creemos a El y caminamos dentro de Su propósito y por ello cumplirá la promesa que a dado a cada uno de sus hijos.
Nosotros necesitamos preparar nuestro corazón para recibir la bendición que ha sido preparada para nosotros, no debemos retrasarla por nuestras actitudes o incredulidad y recibirla en la medida que Dios ha dispuesto para cada uno de sus hijos.
Dios permite concebir en nuestros corazones la bendición, la promesa, para que luego se manifieste literalmente a nuestros ojos.
Así como en el caso de Noe el pueblo de Israel en el Antiguo Testamento cada vez que recibía una bendición levantaba un altar, de igual manera nosotros hoy en día debemos estar dispuestos a levantarlo antes de recibir la bendición.
“Llegaron al lugar que Dios le había dicho y Abraham edificó allí el altar, arregló la leña, ató a su hijo Isaac y lo puso en el altar sobre la leña. (10) Entonces Abraham extendió su mano y tomó el cuchillo para sacrificar a su hijo. (11) Mas el ángel del SEÑOR lo llamó desde el cielo y dijo: ¡Abraham, Abraham! Y él respondió: Heme aquí. (12) Y el ángel dijo: No extiendas tu mano contra el muchacho, ni le hagas nada; porque ahora sé que temes a Dios, ya que no me has rehusado tu hijo, tu único. (13) Entonces Abraham alzó los ojos y miró, y he aquí, vio un carnero detrás de él trabado por los cuernos en un matorral; y Abraham fue, tomó el carnero y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. (14) Y llamó Abraham aquel lugar con el nombre de El SEÑOR Proveerá, como se dice hasta hoy: En el monte del SEÑOR se proveerá”.
Génesis 22: 9- 14
Abraham llevaba todos los elementos requeridos para el sacrificio de Isaac quien al llegar al lugar notó que no había una ofrenda. Abraham sabiendo que su único hijo era la ofrenda decidió levantar un altar.
La actitud de Abraham nos habla que aún seamos nosotros mismos la ofrenda, debemos estar dispuestos a levantar un altar y colocarle un nombre.
Ana levantó un altar por su promesa llamada Samuel. Debemos tener presente que nosotros al levantar un altar recibimos nuestra bendición y luego podremos entregarla al Señor como una ofrenda grata ante sus ojos.
“E hizo voto y dijo: Oh SEÑOR de los ejércitos, si tú te dignas mirar la aflicción de tu sierva, te acuerdas de mí y no te olvidas de tu sierva, sino que das un hijo a tu sierva, yo lo dedicaré al SEÑOR por todos los días de su vida y nunca pasará navaja sobre su cabeza”.
1 Samuel 1:11
Nombres de altares
1. Estandarte
Nosotros debemos saber que es lo que debemos hacer y a quien debemos levantar por señal en nuestras casas.
“Entonces dijo el SEÑOR a Moisés: Escribe esto en un libro para que sirva de memorial, y haz saber a Josué que yo borraré por completo la memoria de Amalec de debajo del cielo. (15) Y edificó Moisés un altar, y le puso por nombre El SEÑOR es mi Estandarte”.
Éxodo 17:14-15
El Señor siempre debe ir delante de nosotros levantando Su estandarte, porque El Padre dijo: “Yo voy a levantar mi estandarte en alto para que todo el que lo vea reciba sus bendiciones, entonces izó a Jesús, quien fue maldición por cada uno de nosotros para que todos lo veamos, y digamos al igual que el salmista:
“Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú has establecido, (4) digo: ¿Qué es el hombre para que de él te acuerdes, y el hijo del hombre para que lo cuides? (5) ¡Sin embargo, lo has hecho un poco menor que los ángeles, y lo coronas de gloria y majestad!”.
Salmo 8: 3- 5
Levantemos nuestro altar, y llamémosle “Jehová es mi Estandarte”, así cuando el enemigo quiera venir en contra nuestra temerá porque somos justos delante de Dios
Cuando el estandarte se colocaba en alto en el campamento significaba que el pueblo debía empezar a caminar. Cuando era ondeado significaba que habían ganado una batalla y se daba la orden de retirada. Y cuando el estandarte era tremolante quería decir que el pueblo podía correr hacia su promesa porque ya no habían enemigos.
2. Testigo
“Y la respuesta agradó a los hijos de Israel; y los hijos de Israel bendijeron a Dios, y no hablaron más de subir a pelear contra ellos para destruir la tierra en que habitaban los hijos de Rubén y los hijos de Gad. (34) Y los hijos de Rubén y los hijos de Gad llamaron al altar Testigo; pues dijeron: Es testigo entre nosotros de que el SEÑOR es Dios”.
Josué 22:33-34
Cuando Dios nos da una promesa debe ser nuestro testigo que nuestra bendición vendrá a nuestras vidas y nuestros ojos la verán. Dios mismo testificó y del testimonio de la vida de Job, porque Job sabía quien era Dios y Dios sabia quien era Job.
El Espíritu Santo descendió en forma corpórea como paloma y testificó que Jesús era su hijo amado. Cuando el Espíritu descienda sobre cada uno de nostros podremos levantar altar y llamarlo “Jehová es mi testigo”. Por ello cuando recibamos la promesa todos la verán.
3. Jehová Shalom
“Al ver Gedeón que era el ángel del SEÑOR, dijo: ¡Ay de mí, Señor DIOS! Porque ahora he visto al ángel del SEÑOR cara a cara. (23) Y el SEÑOR le dijo: La paz sea contigo, no temas; no morirás. (24) Y Gedeón edificó allí un altar al SEÑOR y lo llamó El SEÑOR es Paz, el cual permanece en Ofra de los abiezeritas hasta hoy”.
Josué 6: 22- 24
Muchas veces el corazón de nosotros se desespera cuando vemos la promesa de lejos y no la recibimos. No tengamos por tardanza su promesa. No debemos perder la paz; no nos debemos desanimar porque no vemos rápido lo que nos ha prometido Dios porque quiere que encontremos descanso y así reposar en nuestro corazón con la certeza y convicción de lo que hará por y en nosotros. Recuerda:
“Así que la fe viene del oír, y el oír, por la palabra de Cristo”.
Romanos 10: 17
“Y Jacob llegó sin novedad a la ciudad de Siquem, que está en la tierra de Canaán, cuando vino de Padán-aram, y acampó frente a la ciudad. (19) Compró la parcela de campo donde había plantado su tienda de mano de los hijos de Hamor, padre de Siquem, por cien monedas, (20) y levantó allí un altar, y lo llamó: El-Elohe-Israel”.
Génesis 33: 18-20
Lo que quiere decir Dios, es que El es el Dios de Israel, mira que no dijo de Jacob, porque Jacob es engañador.
Es decir el Dios de Israel es quien afirma y reafirma la promesa en nuestros corazones.