“ Cuando habían pasado, Elías dijo a Eliseo: Pide lo que quieras que haga por ti, antes que yo sea quitado de ti. Y dijo Eliseo: Te ruego que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí.
El le dijo: Cosa difícil has pedido. Si me vieres cuando fuere quitado de ti, te será hecho así, más si no, no.”
II Reyes 2: 9-10
Podemos ver en algunos pasajes de la historia de Israel, características fundamentales del espíritu profético que operó en Elías:
1. La unción y espíritu de Elías identifica, llama y promociona a líderes que trabajan en posiciones aparentemente poco significativas.
“Partiendo él de allí, halló a Eliseo hijo de Safán, que araba con doce yuntas delante de sí y él tenía la última. Y pasando Elías por delante de él, echó sobre él su manto.
Entonces dejando él los bueyes, vino corriendo en pos de Elías...”
II Reyes 19: 19-20a
El poder y la unción que había en Elías le facultaba para envolver a otros bajo el mismo poder y unción; estos hombres nunca quedarían iguales. Sus vidas fueron promocionadas. Tal es el caso de Eliseo, quien fuera profeta en Israel después de Elías. Eliseo era un joven que araba la tierra, él lo hacía atrás de sus compañeros; en la yunta número doce. A pesar de la posición de retaguardia Dios tocó a Eliseo a través de Elías para promoverlo y ubicarlo dentro del proceso del Espíritu para formarlo y disciplinarlo hasta hacer de él un profeta sobresaliente de la nación. Más era necesaria la participación de Elías quien al tirar el manto sobre Eliseo, le impartiría la unción profética necesaria para activar su llamado. Después de esta impartición del espíritu profético de Elías, representado en la operación de echar sobre él su manto, Eliseo nunca mas fue el mismo. Dejó la yunta, partió el arado e hizo leña con ésta, mató dos bueyes, los ofrendó a Jehová y compartió la carne cocida con el pueblo. Esta era su despedida. Amén.
“ Y se volvió, y tomó un par de bueyes y los mató, y con el arado de los bueyes coció la carne, y la dio al pueblo para que comiesen.
Después se levantó y fue tras Elías, y le servía.”
I Reyes 19: 21
Eliseo se unió a partir de ese día al ministerio de Elías y fue discipulado en el área profética por ocho años.
2. La unción y el espíritu de Elías obraba milagros sobre las aguas del Jordán. Este era un sello profético, la sobrenaturalidad.
“ Tomando entonces Elías su manto, lo dobló, y golpeó las aguas, las cuales se apartaron a uno y a otro lado, y pasaron ambos
por lo seco.”
II Reyes 2: 8
Cuando Eliseo recibe la transferencia del poder y unción de Elías, el manto cae a sus pies. Recordemos que el manto es un símbolo clásico del ministerio. Mas en aquellos días además de ser un símbolo del llamado profético, era también una herramienta muy práctica para demostrar el poder sobrenatural del Dios al cual servían los profetas.
“ Alzó luego el manto de Elías que se le había caído, y volvió, y se paró a la orilla del Jordán.
Y tomando el manto de Elías que se le había caído, golpeó las aguas y dijo: ¿Dónde está Jehová, el Dios de Elías? Y así que hubo golpeado del mismo modo las aguas, se apartaron a uno y otro lado, y pasó Eliseo.”
II Reyes 2:13-14
Es interesante y muy útil para afirmar la verdad expresada en este punto dos que, al ver esta obra milagrosa obrada en las aguas del Jordán, los hijos de los profetas que observaban los acontecimientos desde que Elías y Eliseo pasaron juntos al Jordán hasta el momento en que Eliseo usó su manto, exclamaron sin duda alguno que Eliseo había recibido el espíritu de Elías.
“ Y vinieron cincuenta varones de los hijos de los profetas, y se pararon delante a lo lejos, y ellos dos se pararon junto al Jordán... Viéndole los hijos de los profetas que estaban en Jericó al otro lado, dijeron: El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo. Y vinieron a recibirle, y se postraron delante de él.”
II Reyes 2:7-15
Cuando el espíritu y unción de Elías, es manifestaba por el Espíritu Santo, el poder sobrenatural del Señor se manifiesta a través de sus profetas ungidos.
3. La unción y el espíritu de Elías introduce a los profetas emergentes en una nueva dimensión de revelación espiritual
“ El le dijo: Cosa difícil has pedido. Si me vieres cuando fuere quitado de ti, te será hecho así, si no, no.
Viéndolo, Eliseo, clamaba: ¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su gente de a caballo!
Y nunca más le vio; y tomando sus vestidos, los rompió en dos partes.”
II Reyes 2: 11-12
La transferencia de la unción y espíritu de Elías sobre Eliseo había dado su fruto. Eliseo, podía ahora mirar en el mundo espiritual.
Es obvio por el contexto en que se desarrolla este episodio histórico de Israel que muchas más personas observaban el paso de los profetas por el Jordán, pero solo Eliseo vio los cielos. El pudo mirar en la cuarta dimensión, la del Espíritu. Sus ojos estarían abiertos desde ese día para ver la Palabra de Jehová y percibir las realidades del mundo espiritual veladas para todos los demás que no tenían la misma unción de Elías.
4. La unción y el espíritu de Elías produce milagros de sanidad en las aguas
La unción transferida a Eliseo, obró milagros para la gente de Jericó. Esta unción y poder es dado para traer la sobrenaturalidad de Dios sobre ciudades en beneficio de sus moradores. Esto podría ser con respecto a los ríos, estanques, cosechas, etc.
“Y cuando volvieron a Eliseo, que se había quedado en Jericó, él les dijo: ¿No os dije que no fueseis?
Y los hombres de la ciudad dijeron a Eliseo: He aquí, el lugar en donde está colocada esta ciudad es bueno, como mi señor ve; mas las aguas son malas, y la tierra es estéril.
Entonces el dijo: Traedme una vasija nueva, y poned en ella sal, y dijo: Así ha dicho Jehová: Yo sané estas aguas, y no habrá más en ellas muerte ni enfermedad.
Y fueron sanas las aguas hasta hoy, conforme a la palabra que habló Eliseo.”
II Reyes 2:18-22
Podemos notar en el texto bíblico citado que la sanidad de las aguas vino por la palabra de Jehová expresada por el profeta y por la acción profética correspondiente. Eliseo habló y echó la sal en las aguas: Esto implicó la operación del don de fe en el profeta. Amén.
Ap. R. CH