“Yo soy quien te manda que tengas valor y firmeza. No tengas miedo ni te desanimes porque yo, tu Señor y Dios, estaré contigo dondequiera que vayas."
Josué 1:9 (DHH)
Eres tu quien determina el camino y el resultado. Eres tu quien determina la siembra y la cosecha. La Biblia así lo determina: “Siembra tu semilla por la mañana, y por la tarde siémbrala también, porque nunca se sabe qué va a resultar mejor, si la primera siembra o la segunda, o si las dos prosperarán” Eclesiastés 11:6 (DHH). En tus manos está el éxito y la realización de tu vida. Avanza y no te detengas. Cree en la voz de Dios y ejecuta el sueño que El ha puesto en tu corazón.
Dios ha puesto de El en ti para hacer por medio de ti. Decídete a actuar conforme los sueños, metas y anhelos que has recibido de Dios durante tu vida. Es el Señor Jesús quien ha determinado lo que debes de hacer y llegar a ser en la vida y en tu ministerio. La Palabra de Dios así lo afirma: "Antes de darte la vida, ya te había yo escogido; antes de que nacieras, ya te había yo apartado; te había destinado a ser profeta de las naciones" Jeremías 1:5 (DHH). Es Dios quien ha trazado todo el curso de tu vida y es El quien ha determinado el tiempo, el lugar, las personas y las circunstancias. ¡Nada se sale de su total y absoluto control!
Ahora lo que El está esperando es que actúes de acuerdo a lo que implantó en ti al formarte en el vientre materno. Toda la formación que tienes tanto en lo físico, espiritual y carácter tiene la firma y el sello de Dios para desarrollar por medio de ti todo Su plan. Dios nos aclara eso en La Biblia: “Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación: todo estaba ya escrito en tu libro; todos mis días se estaban diseñando, aunque no existía uno solo de ellos” Salmo 139:16 (BAD). Por lo que ahora resta es que actúes y que camines sabiendo que es El quien te sigue a ti, y no tú a El. Dios espera que hagas, entonces El te sigue.
Cuando Moisés fue al frente del pueblo durante 40 años, tanto él como el pueblo se guiaban por lo que hacían la nube y la columna de fuego. Si estas se movían Moisés y el pueblo levantaban el campamento y caminaban hasta que de nuevo se detenían, construyendo de nuevo el campamento para vivir allí el tiempo en que la nube estuviera detenida. Y esperaban de nuevo hasta que la nube o la columna de fuego se movieran de nuevo para ellos moverse de igual manera. La Biblia dice: “En todas las marchas, cuando la Nube se elevaba de encima de la Morada, los israelitas levantaban el campamento. Pero si la Nube no se elevaba, ellos no levantaban el campamento, en espera del día en que se elevara. Porque durante el día la Nube de Yahveh estaba sobre la Morada y durante la noche había fuego a la vista de toda la casa de Israel. Así sucedía en todas sus marchas” Exodo 40: 36-38 (JER). Por así decirlo, Moisés y el pueblo seguían a Dios. Pero cuando Josué fue llamado al liderazgo ya no fue así, porque ahora Dios era el que estaba dispuesto a seguir a Josué. Se cambió la dimensión de hacer la obra de Dios.
El Señor Jesús se lo expresó a Pedro de esta manera tan impresionante que no deja lugar a dudas: “Te daré las llaves del reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo” Mateo 16:19 (NVI). Y la iglesia al creer en la Piedra en la cual creía Pedro recibe exactamente la misma promesa. Ahora Dios espera que tú actúes en base a esa promesa profética. Tú ordenas, el cielo obedece. Tú caminas y ejecutas, Dios te sigue y respalda. Recuerda que Dios está dispuesto a seguirte “a dondequiera que vayas”. Empieza ahora mismo a caminar por dónde quieres ir.
Dios siempre ordena tus cualidades para la tarea. Nada podemos hacer sin recibir de Dios la dirección completa. Dios le dice a Josué: “Yo soy quien te manda”. Por ejemplo, la ropa especial de Aarón el sacerdote y el santuario en el cual el sacerdote iba a ministrar fueron diseñados por Dios y los hicieron de acuerdo a lo recibido por Moisés. La Biblia dice: “Luego le pusieron un cordón morado para colocar la placa sobre el turbante por la parte superior, tal como el Señor se lo había ordenado a Moisés. La construcción del santuario, la tienda del encuentro con Dios, llegó a su fin. Los israelitas hicieron todo exactamente como el Señor se lo había ordenado a Moisés” Exodo 39:31-32.
Dios te ordena tengas valor y firmeza. Firmeza: khaw-zak' Una raíz hebrea primitiva; para atar, asir, ser fuerte, valeroso, que causa fortaleza, cura, ayuda, reparación, fortificación, obstinado; para ligar, refrenar, conquistar la ayuda, enmendar, coger, pegarse, confirmar, ser constante, reprimir, continuar, tomar valerosamente, animarse, establecer, fortificar, endurecer, sostener, apoyarse, mantenerse, remendar, volverse violento, prevalecer, recuperar, reparar, retener, fortalecer, ser robusto, ser fuerte, estar seguro, tomar (sostenimiento), ser urgente, comportarse valientemente, resistir. Valor: aw-mats' Una raíz hebrea primitiva; para estar alerta, físicamente (de pie) o mentalmente (en valor): - confirmar, ser valeroso (valor bueno, fuerte, más fuerte), establezca, fortifique, endurezca, aumente, prevalezca, fortalezca (mismo), haga fuerte (obstinado, velocidad).
En una palabra Dios desea que tú seas una persona que no se mueva o retroceda a pesar de las circunstancias, problemas, enfermedades o adversidades; y que te mantengas alerta física y mentalmente para alcanzar lo que te has propuesto lograr.
A una persona que deseaba seguir al Señor Jesús pero antes quería ir a despedirse de su familia “Jesús le dijo: --No se puede pertenecer al reino de Dios y hacer lo mismo que hace un mal agricultor. Al que se pone a arar el terreno y vuelve la vista atrás, los surcos le salen torcidos” Lucas 9:62 (BLS)
El resultado inmediato del valor y la firmeza. Al obedecerle el resultado es inmediato, no habiendo miedo ni desánimo ya que esta es la clave para avanzar a terrenos desconocidos. El miedo hace perder el valor y desanima a cualquiera. En su Palabra La Biblia, Dios nos dice: “… los capitanes de Edom se quedarán sin aliento, los jefes de Moab temblarán de miedo, y perderán el valor todos los cananeos” Exodo 15:15.
La ausencia de miedo y desánimo no significa falta de problemas, adversidades y situaciones calamitosas e incluso de muerte. Es no temer al avanzar sobre la herencia que nos ha sido entregada y que debemos de arrebatar de las manos de los actuales poseedores, que no son los propietarios legítimos de acuerdo a los designios de Dios. Así se lo indicó Dios al conquistador Moisés al encaminarse hacia la tierra de promisión: “Después nos dijo el Señor: “Emprended de nuevo el viaje y cruzad el arroyo Arnón. Yo os entrego a Sijón el amorreo, rey de Hesbón, y su tierra. Lanzaos a la conquista. Declaradle la Guerra” Deuteronomio 2:24 (BAD). Tú eres el propietario verdadero y legítimo porque es a ti a quien Dios te la desea dar. La promesa a Josué el sucesor de Moisés fue clara y precisa: “Tal como le prometí a Moisés, yo les entregaré a ustedes todo lugar que toquen sus pies” Josué 1:3 (NVI). Es el Señor y Dios decretando anticipadamente sobre tu vida. Es como si Dios profetizara sobre ti para que hagas lo que deseas y has planeado realizar.
No hay miedo ni desánimo porque Dios ofrece ir contigo. Dios ha sembrado en ti su sueño y cuando te lanzas a hacerlo, Dios te acompaña haciéndose tu compañero de lucha. La Biblia declara: “Con tu apoyo me lanzaré contra un ejército; contigo, Dios mío, podré asaltar murallas” Salmo 18:29 (NVI). No vas sólo porque Dios va contigo, ya que sabe que sin El no puedes lograrlo. Su Palabra dice: "El discípulo que sigue unido a mí, y yo unido a él, es como una rama que da mucho fruto; pero si uno de ustedes se separa de mí, no podrá hacer nada” Juan 15:5 (BLS)
Dios decide ir contigo a dondequiera que tu decidas ir. Este es el centro o clave de todo esto. No somos nosotros los que lo seguimos a Dios, sino que es El quien nos sigue a nosotros. ¿Por qué sigues esperando que Dios haga primero para luego seguirle tú a El? Actuar nosotros primero no es desecharlo a ignorarlo a El, es más bien ejecutar lo innato que está en nosotros porque El lo ha implantado y se evidencia en cada no de nosotros como un sueño, una meta o un proyecto a realizar. El Señor Jesús tenía un sueño, una meta, un proyecto a alcanzar, lo dice La Biblia: “Padre, los que tú me has dado, quiero que donde yo esté estén también conmigo, para que contemplan mi gloria, la que me has dado, porque me has amado antes de la creación del mundo” Juan 17:24 (JER).
Ese era el sueño, meta, proyecto del Padre extensivo en el Hijo. Lo que el Hijo hizo fue únicamente hacer y ejecutar todo lo que se había propuesto en sí mismo, porque sabía que no iba sólo. “Yo y el Padre somos uno” Juan 10:30 (LBA). Y esa misma promesa y experiencia la alcanzas tú también. “La gloria que me diste les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno” Juan 17-22 (LBA)
Dios decide ir contigo a dondequiera que tú vayas. ¿Cuáles son tus metas? ¿Tienes sueños a realizar? ¿Tienes claridad en tus pensamientos? ¿No tienes o sientes confusión al pensar en los sueños, metas, proyectos o anhelos a alcanzar? ¿Sientes que la vida es para ti una adversidad? David se sintió acobardado por la cantidad de personas que se le oponían y buscaba su destrucción incluso su muerte: “Señor, muchos son mis enemigos, muchos son los que se han puesto en contra mía” Salmo 3:1 (DHH). ¿Qué te frustra? ¿Estás frustrado o te sientes fracasado? Si es así, estás en el lugar correcto, a la hora correcta, recibiendo el mensaje correcto. Es para ti esta palabra: ¡Levántate, sacude el polvo, levanta el pecho y camina como un visionario! David dijo en medio del dolor y la adversidad, poniendo toda su confianza en su hacedor: “Pero tú, Señor, eres mi escudo protector, eres mi gloria, eres quien me reanima” Salmo 3:3 (DHH)
Hay propósitos precisos de Dios para tu vida, familia y ministerio y eres tu quien determina el rumbo y el destino. Cuando dices: “Si Dios quiere algo para mí que El haga lo que tenga que hacer para que se realice”, aceptas y vives una mentira de tu carne y del adversario. Esta mentira te paralizará y te hará no hacer nada, y Dios no provee a la nada. Dios provee la necesidad que tengas, porque El no es proveedor de nada para nada. La Biblia dice: “Y a mí, pobre y necesitado, quiera el Señor tomarme en cuenta. Tú eres mi socorro y mi libertador; ¡Dios mío, no tardes!” Salmo 40:17 (BAD). Por eso en este tiempo de bendiciones crea, construye, edifica, provoca la necesidad, y entonces pero hasta entonces, Dios se volverá tu proveedor. Ana lo sabía y provocó a Dios provocando su propia necesidad, esa es la razón por lo que pudo decir: “Levanta del polvo al pobre, del muladar levanta al necesitado para hacerlos sentar con los príncipes, y heredar un sitio de honor; pues las columnas de la tierra son del SEÑOR, y sobre ellas ha colocado el mundo” 1 Samuel 2:8 (LBLA)
Dios no es proveedor de nada para nada. La experiencia de Abraham e Isaac fue precisamente esa: Provocaron la necesidad al creerle a Dios y fue El quien les suplió o proveyó lo que realmente necesitaban para lograr su sueño y al mismo tiempo obedecer y agradar a Dios. Isaac sabía porque se lo había enseñado su padre, que para el sacrificio agradable a Dios faltaba algo. La Biblia dice: “Entonces les dijo a sus criados: —Quedaos aquí con el asno. El muchacho y yo seguiremos adelante para adorar a Dios, y luego regresaremos junto a vosotros. Abraham tomó la leña del holocausto y la puso sobre Isaac, su hijo; él, por su parte, cargó con el fuego y el cuchillo. Y los dos siguieron caminando juntos. Isaac le dijo a Abraham: —¡Padre!—Dime, hijo mío.—Aquí tenemos el fuego y la leña —continuó Isaac—; pero, ¿dónde está el cordero para el holocausto? —El cordero, hijo mío, lo proveerá Dios —le respondió Abraham. Y siguieron caminando juntos” Génesis 22:5-8 (BAD).
La pregunta fue clara y concreta: ¿Dónde está el cordero para el holocausto?; pero la respuesta fue mucho más impresionante: “El cordero, hijo mío, lo proveerá Dios”. ¿Cómo sabía Abraham que Dios iba a proveer el cordero? Simplemente no lo sabía, pero había llegado a conocer a Dios, que nunca El hace nada sin razón y sin tener el control total de todo. Fue la misma actitud que asumió Job en medio de las calamidades que le habían alcanzado. La Biblia dice: “En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno” Job 1:22 (RV60). Y fue precisamente el haber actuado primero lo que hizo que Dios hiciera después, es decir, Abraham caminó en fe y Dios le siguió en ese camino dándole la provisión para llevar a cabo el sueño, meta, proyecto. Y por supuesto agradó a Dios sobre todas las cosas. Esta es la primera vez que Dios hizo una provisión, y esa provisión precisamente se convirtió en la ofrenda de adoración. “Abraham se fijó, y vio un carnero que estaba enredado por los cuernos entre las ramas de un arbusto; entonces fue, tomó el carnero y lo ofreció en holocausto, en lugar de su hijo. Después Abraham le puso este nombre a aquel lugar: "El Señor da lo necesario." Por eso todavía se dice: "En el cerro, el Señor da lo necesario” Génesis 22:13-14 (DHH). Cuando Dios se manifiesta como “proveedor” es para darte, y al darte te lo pide de vuelta, porque le das a Dios como reconocimiento de su cuidado para contigo. Tú actúas, El te sigue. ¡Gloria a Dios!
Conclusión: Eres tu quien determina el camino y el resultado. “Yo soy quien te manda que tengas valor y firmeza. No tengas miedo ni te desanimes porque yo, tu Señor y Dios, estaré contigo dondequiera que vayas." Josué 1:9 (DHH).
¿Qué tienes que dejar de hacer de manera que puedas empezar a hacer lo debido y adecuado a lo que Dios ha puesto en ti y está esperando hagas para seguirte y apoyarte en todo lo que hagas porque va a ir contigo a dónde quiera que vayas?
Todos somos ministros de Dios. Tú tienes llamamiento y eres un ministro llamado a ejercer tu ministerio. La clave para Ezequías fue hacer todo lo relacionado a su llamamiento “procurando buscar a Dios con todo su corazón”. La Biblia dice: “Ezequías hizo esto en todo Judá. Sus acciones fueron buenas, rectas y sinceras ante el Señor su Dios. Todo lo que emprendió para el servicio del templo de Dios referente a la ley y los mandamientos, lo hizo procurando buscar a Dios de todo corazón, y por eso tuvo éxito” 2 Crónicas 31:20-21 (DHH). Tuvo éxito porque su principal propósito fue “buscar a Dios de todo corazón”. Si buscas a Dios entenderás todo esto y sobre todo lo disfrutarás al comprobarlo en tu vida y ministerio. Bendiciones.